Blog Colectivo.Abierto A Toda Mente Despierta Que Desee Colaborar.

Nada Podemos Esperar Sino De Nosotros Mismos!!
Mostrando entradas con la etiqueta política internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política internacional. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de febrero de 2015

"Podemos" hablar de Venezuela?


¿"Podemos" hablar de Venezuela?
Isaac Rosa
(http://www.eldiario.es/zonacritica/Podemos_Venezuela_6_359824063.html)

¿Podemos hablar de Venezuela? Es decir, hablar en serio. Hablar sobre qué ha pasado en el país sudamericano en los últimos dieciséis años, y qué está pasando hoy. Sobre los fracasos del chavismo, y sus éxitos. Sobre las responsabilidades del gobierno, y las de la oposición. Sobre la política de relaciones internacionales seguida por el país, y sobre las injerencias extranjeras en el mismo.

No, evidentemente, no podemos. Para muchos lectores, la sola lectura del anterior párrafo ya provoca el levantamiento de cejas, asoma el colmillo. Decir que queremos “hablar en serio”, insinuar que pueda haber algún “éxito”, colocar la mínima responsabilidad en la oposición o mencionar la injerencia extranjera, hace saltar los resortes de una opinión pública educada en dieciséis años de información parcial. Sí, parcial. E interesada. Digámoslo sin rodeos: desde el principio los grandes medios españoles tomaron partido en el proceso venezolano. Algunos con una agresividad digna de mejores causas, pero en todos los casos sin advertir a sus lectores y espectadores del alineamiento decidido. Y estos dieciséis años han causado estragos.

Yo mismo doy la batalla por perdida, y no pienso dedicar una sola línea a convencerles de esa parcialidad y esos intereses. Cualquiera que se tome la molestia de contrastar la información que consume, habrá tenido en los últimos dieciséis años sobrados ejemplos, y habrá desarrollado una mínima prevención.

Estos días, por ejemplo, leyendo y oyendo lo que se publica en España, sabemos que en Venezuela hay opositores detenidos, colas ante tiendas desabastecidas, graves problemas económicos y una creciente fractura política. Todo rigurosamente cierto, es verdad que está pasando. Pero leyendo y oyendo lo que se publica en España no sabemos gran cosa de quiénes son esos opositores ni por qué se les detiene, por qué faltan productos básicos, qué decisiones han conducido a la situación económica actual, o por qué la división entre partidarios y detractores se agranda.

Insisto: solo con plantear estas dudas, uno ya es señalado como chavista, y no hay más discusión posible. Y así dieciséis años, en los que han pasado muchas cosas en Venezuela, pero todas han servido aquí para lo mismo: para alimentar un antichavismo feroz que en pocos países alcanza el nivel de España; y que está presente en la mayoría de medios, en los gobernantes, pero también en la sociedad, incluida parte de la izquierda.

De ahí la manera en que se frotan las manos los detractores de Podemos. Han encontrado un filón inagotable para desgastar al partido, una vía de agua por la que esperan que se escurran muchos de sus apoyos. Las relaciones que algunos fundadores de Podemos tuvieron con la Venezuela oficialista en el pasado reciente les van a pasar factura, ya veremos de qué tamaño. Y cuanto más empeore la situación venezolana (y empeorará, pero ni siquiera podemos discutir por qué empeorará), más daño para Podemos.

A mí me gustaría que pudiésemos hablar en serio, también de esas relaciones. De qué hicieron allí, qué aprendieron, qué lecciones sacaron de la experiencia. Pero los dirigentes de Podemos han asumido que cualquier intento de explicación está condenado al fracaso, por el peso de esos dieciséis años de condicionamiento. Así que optan por esquivar los ataques, negar, cambiar de tema. Sin éxito: sus detractores han mordido una presa que no van a soltar.

La situación tiene algo de callejón sin salida. Porque para escapar de esa encerrona, los fundadores de Podemos tendrían que empezar por contestar afirmativamente a la pregunta con que empezaba este artículo. Y la respuesta ya la sabemos: no, no podemos. En España no.

miércoles, 14 de enero de 2015

Dame un poco de tu libertad y te daré más seguridad

Dame un poco de tu libertad y te daré más seguridad
Isaac Rosa
Estás en el salón de tu casa, viendo en la tele el asalto en directo al supermercado parisino, y en esto llaman a la puerta. Abres, y te encuentras al ministro de Interior. Por supuesto, lo dejas entrar, le invitas a sentarse en el salón, le ofreces un café.
El ministro, con sonrisa comercial, te dice que tienes una casa muy bonita, que tus hijos están muy altos, que vaya invierno atípico que tenemos, y, una vez roto el hielo, te suelta la oferta: “Le propongo un trato al que no podrá decir que no: un poco de su libertad a cambio de más seguridad para usted y los suyos. Así de fácil: usted me da un poquito de libertad, yo le doy un poquito más de seguridad. ¿Qué me dice?”.
O dicho con palabras del propio ministro en una entrevista el domingo: “Hasta ahora teníamos un determinado equilibro entre libertad y seguridad. Ahora hay un incremento de la amenaza por el terrorismo yihadista y hay que conseguir un nuevo equilibrio. Ese es el debate”. Ahí sigue el ministro, sentado en tu sofá, y preguntándote: “¿Qué me dice?”.
Tú le dices que sí, claro. Faltaría más. Si a cambio de que no te maten o no entre un pirado con kalashnikov en el colegio de tus hijos, tienes que desnudarte en el aeropuerto o dejar que te pinchen el teléfono o el correo, no parece mala oferta. Total, tú no eres un terrorista, no tienes nada que ocultar. Así se lo oíste a un tertuliano en la tele, ayer mismo: “A mí no me importa que sepan a dónde viajo o qué páginas visito, porque no tengo nada que ocultar.” Pues eso.
Justo cuando estás a punto de estrechar la mano del ministro, llega a casa tu mujer, que tiene la virtud de aparecer siempre en el momento en que están a punto de venderte otra enciclopedia o un apartamento en multipropiedad. “¿Qué está pasando aquí?”, pregunta desconfiada, pues conociéndote se teme lo peor. “¿Qué te está vendiendo este?”, dice señalando al ministro, que silba mirando para otra parte.
Entonces tu mujer te recuerda que esa moto ya te la han vendido otras veces, y acabó siendo un timo. Cediste libertad, pero a cambio no está muy claro que hayas obtenido más seguridad. “¿No firmamos ese mismo contrato hace catorce años, cuando el 11S? ¿No lo renovamos hace diez, cuando el 11M? ¿No llevamos tres lustros aceptando recortes en libertades y, por el mismo precio, guerras, invasiones, torturas, cárceles secretas? ¿Acaso el mundo es hoy un lugar más seguro?”.
Tu mujer se viene arriba, y se encara con el agobiado ministro: “Por esa regla de tres, los países con menos libertades serían los más seguros. ¿Es así? Pues resulta que donde más atentados hay es en países militarizados, en estado de excepción permanente, sin libertades”.
El ministro se despide deprisa y se marcha, no sin antes dejarte un catálogo de sus productos, por si te lo piensas mejor. Durante la cena, veis la tele y habláis de cualquier cosa. Es al entrar en la habitación de los niños para arroparlos, cuando te acuerdas de la visita del ministro, de su oferta, de la razón que tiene tu mujer. Seguridad, libertad, vaya timo, te ríes. Pero también te acuerdas del miedo de estos días, y del que nos queda, y de esta jodida sensación de que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento, que somos vulnerables, y algo habrá que hacer. Esta noche te costará dormir.

(http://www.eldiario.es/zonacritica/seguridad_libertad_terrorismo_6_345125518.html)

martes, 13 de enero de 2015

PERO


PERO. En los últimos cuatro días he leído demasiadas veces esa palabra. Normalmente introduciendo una adversativa tras una declaración de buenas intenciones de perogrullo. «Condeno el uso de la violencia PERO». «Estoy a favor de la libertad de expresión PERO». Hablo, claro, de las reacciones al atroz, terrible crimen que varios terroristas cometieron en París y que acabó con las vidas de diecisiete personas, entre ellas cinco dibujantes de la revista Charlie Hebdo, blanco del ataque. En un primer momento, cuando sucedió, me quedé completamente bloqueado. Incapaz de reaccionar, ni mucho menos de escribir sobre lo que había pasado. No quería escribir en caliente, no quería decir cosas en público de las que luego pudiera arrepentirme. Quería tener cierto duelo antes de hablar, porque el dolor en ocasiones no es buen consejero. Y esto me ha dolido muchísimo. Necesitaba distancia y cierta reflexión. Por desgracia, fui de los pocos que pensó así.
Desde el instante siguiente al ataque las redes comenzaron a llenarse de opiniones de personas que resultaron ser expertas en el Islam —aunque confundieran árabe con musulmán; pequeños detalles sin importancia—, en libertad de expresión, en geopolítica en general y en la historia de la Charlie Hebdo en particular. Y así, junto a la farsa habitual y esperable —medios que llevan años secuestrados por intereses políticos y económicos diciendo que ellostambién son Charlie, el gobierno de Rajoy haciéndose cruces mientras aprueba la Ley Mordaza— he asistido con pena y rabia a un desfile de opiniones lanzadas desde la izquierda, o desde cierta izquierda, o desde ciertas personas de izquierda.
Pienso que hay, en ciertas personas, una necesidad de disentir casi patológica, de ir más allá de la mayoría, incluso de los de su cuerda, de ver lo que nadie ve, de querer ser más papista que el papa: de ser más izquierda que nadie. Normalmente esto conlleva una seriedad exagerada, un ansia de trascendencia que deviene en una superioridad moral tan dañina como la de la derecha más tradicional. Desde arriba, nos juzgan y señalan nuestros pecados. Y se pasan, claro. Creo de veras que cierta izquierda, en esa especie de carrera por ver quién es más abierto, tolerante y respetuoso, han acabado dando la vuelta completa y cayendo en cierto tipo de conservadurismo. Es lo que ha sucedido estos días en torno a Charlie Hebdo.
Obviamente muchas de esas personas ni siquiera conocían la revista previamente. A partir de cuatro portadas que satirizaban el Islam se han formado una rápida opinión para desmarcarse de la corriente y descubrirnos que ahora lo verdaderamente de izquierdas es censurar y poner límites, porque, claro, Charlie Hebdo es una revista islamófoba. Porque satiriza el Islam. Da lo mismo que durante sus cinco décadas de historia hayan disparado a todo y a todos, da lo mismo que tengan multitud de portadas y chistes donde arremeten contra otras religiones, incluyendo la católica. Da lo mismo que hayan cargado abiertamente contra la derecha y contra las políticas xenófobas de la misma, da igual que varios de los dibujantes sean de origen árabe. Han visto una imagen en la que han detenido la mirada tres segundos y eso es suficiente para sentar cátedra.
Criticar el Islam es racista y xenófobo, dicen. Es una falta de respeto innecesaria a las creencias de unas personas. Ok. Supongo entonces que toda esa gente se sentirá fatal cuando Mongolia ridiculiza las creencias de los católicos españoles. Pero no, por supuesto. A esas personas de izquierda les parece bien eso, les parece bien la crítica sin límites a nuestras tradiciones, entienden que eso es progresista, y de hecho ponen el grito en el cielo con cada condena de nuestra deficiente legislación a un humorista. Porque, dicen, la libertad de expresión es sagrada. Cómo ha cambiado el cuento en tres días. De repente, las mismas personas que seguramente compartirían entusiasmados viñetas de El Papus de los años setenta cargando contra la Iglesia, los mismos que quizás sin saber su procedencia hayan aplaudido antes alguna portada de Charlie Hebdo crítica con Franco— por ejemplo—, nos dicen que libertad de expresión sí PERO.
Nos estamos equivocando terriblemente. En serio. Si ése va a ser el discurso, si la izquierda va a ser así, perdón pero yo me bajo. Esto no es ser de izquierdas, o al menos no es la idea que yo tengo de ser de izquierdas. Primero: la oración «Estoy a favor de la libertad de expresión» debe ser simple y terminar con un punto. No admite matices. Si los tiene, entonces ya no es libertad. Si consideras que una cosa es la libertad de expresión y otra faltar al respeto, entonces no has entendido absolutamente nada. La libertad de expresión incluye la posibilidad de faltar al respeto. Porque si tenemos que respetar las creencias, entonces tenemos que respetarlas todas; incluso las absurdas o las que sólo sostiene una persona. Lo cual equivale a decir que no podemos reírnos de nada. Pero si la cuestión es que alguien considera que no puede satirizarse una religión porque es la que profesa un pueblo oprimido, entonces vamos todavía peor. Primero, por el paternalismo etnocentrista de quien está intentando ser más tolerante y multicultural que nadie. Y segundo, porque precisamente es la versión dura de esa religión la que está oprimiendo a millones de árabes. Musulmanes o no, religiosos o no. Estáis errando el tiro: no es con el radicalismo y el fanatismo con el que debéis ser tolerantes. No son «sus costumbres»; es un sistema de control totalitario y asfixiante que está matando, sobre todo, árabes. Que oprime a las mujeres, que castiga la disidencia, que tortura. Que hace todo lo que aquí hemos luchado, desde la izquierda, por erradicar. Y ahora, por no querer pecar de lo que con acierto denunciáis en la derecha, por no dar pie a que nadie dude de vuestro respeto a otras culturas, estáis comulgando con ruedas de molino. Ruedas de molino peligrosas, además. Y se cae en una esquizofrenia cultural llamativa: se defiende el velo porque las monjas también llevan la cabeza cubierta y al mismo tiempo se critica la iglesia católica por relegar a las mujeres a ese rol. Se exige el laicismo para nosotros pero se respeta el integrismo para ellos. Sólo que ya no hay un nosotros separado de un ellos. No me extiendo aquí porque me faltan conocimientos y porque precisamente ayer leí, vía Pepo Pérez, este artículo deIlya U. Topper al que os remito, porque creo que expone la cuestión con claridad cristalina.
No es una cuestión cultural. Se trata de opresión y tiranía. Y, creedme, a nadie le gusta ser oprimido. Pensaba que eso sí lo teníamos claro. Si ante la prohibición de dibujar a Mahoma la respuesta es no dibujarlo, entonces han ganado los opresores. «¿Por qué molestar?», se preguntan algunos; «De acuerdo, a favor al cien por cien con la libertad de sátira de Charlie Hebdo, pero si sabían lo que podía pasar, para qué arriesgarse?». El argumento del miedo me apena más incluso que el anterior, que más bien me cabreaba. «¿Qué necesidad hay de provocar? Hombre… seamos juiciosos». Tanto darle vueltas a los límites del humor y de la libertad de expresión para llegar a la conclusión de que el límite está en las pistolas. Así de triste. Di lo que quieras pero si te pueden pegar un tiro, cállate. Esto no me lo estoy inventando, ni estoy haciendo parodia: son comentarios que se escuchan y leen en estos días, dichos por gente supuestamente tolerante y abierta. «Se lo han buscado», «Ya sabían el riesgo que corrían». El argumento de ser tolerante con la intolerancia porque las consecuencias pueden ser sangrientas es, lo voy a decir claro, aterrador. Supone una derrota absoluta, en mi opinión, de unos valores y una ideología que debería buscar todo lo contrario: la valentía, el arrojo, la lucha por lo que se cree. Si nos metemos con unos porque no nos ponen bombas pero con los que sí lo hacen nos callamos, hemos perdido. Y ellos han ganado. Es un argumento que, tristemente, he tenido que ver cómo sostiene alguien por lo general tan lúcido como Joe Sacco, que para mi sorpresa toma la parte por el todo y se cuestiona si no tendríamos que respetar la exigencia de unos fanáticos para no molestar a millones de personas.
Pero, ¿sabéis? Quizás la pregunta sea lícita. Hablamos de vidas, es cierto. Hemos vivido días terribles. Charb, Cabu, Honoré, Tignous y Wolinski han muerto por dibujar. Otras doce personas ha sido igualmente asesinadas, supongo que, según los que intentan justificar en alguna medida lo que ha sucedido, por pasar por allí. Los cinco dibujantes habían «provocado»; ¿qué había hecho el resto, según los que argumentan con esos PEROS? Da igual, no quiero entrar en eso. Quiero hacerme preguntas. ¿Por qué se arriesgaron? Es cierto.
¿Por qué se arriesgaron a dibujar a Mahoma si sabían que los podían matar?
¿Por qué El Papus se reía de la ultraderecha si sabían que les podían poner una bomba?
¿Por qué negarse a pagar el impuesto revolucionario a ETA si sabes que te pueden pegar un tiro?
¿Por qué exigir democracia si te pueden torturar en una comisaría?
«Por qué los negros pedían derechos si sabían que el Ku Klux Klan acechaba?
¿Por qué no se quedaron en su casa Martin Luther King, Nelson Mandela oMalala Yousafzai?
¿Por qué hablar, por qué arriesgarse?
La respuesta es sencilla: porque nadie más lo hacía.
Mientras los demás sucumbían al miedo o eran víctimas de su propia confusión, los autores de Charlie Hebdo no cedieron. No se dejaron silenciar por la violencia, no rebajaron ni un ápice su sátira feroz contra quienes pretenden oprimir y recortar la libertad. No dejaron nunca de ser dignos de una tradición satírica profundamente francesa, que hunde sus raíces en el siglo XIX, en las figuras de autores como Honoré Daumier: tal vez él también debería haberse abstenido de caricaturizar el rey, y se habría ahorrado la cárcel.
El humor es libertad absoluta. El humor ofende, por supuesto que ofende. Para eso está. Para señalar al poderoso, para denunciar la injusticia, para gritar allí donde los demás callan. Para jugársela, por todos nosotros. También por los que tuercen el gesto, también por los que opinan que va «demasiado lejos». Ahora todos son Charlie Hebdo. Pero no es cierto. La mayoría callamos mientras ellos se la jugaban, mientras se ponían conscientemente en el punto de mira porque lo contrario era la derrota que, tal vez, estemos viviendo estos días. Hago mías las lúcidas palabras de Isaac Rosa en el homenaje de Orgulo y satisfacción: «“Yo soy Charlie”, repetimos todos estos días. Pero qué va. Charlie eran solo unos pocos, los que se jugaron la vida». Así es. No soy Charlie, no me atrevería a decir que lo soy, porque no tuve el valor de hacer lo que ellos hicieron. Ahora, lamentablemente, tenemos que asistir al juicio desinformado a su labor por parte de quienes se dicen defensores de la libertad. Y tenemos que ver cómo una ultraderecha a la que siempre atacaron capitaliza su tragedia, y cómo gentes que querrían prohibir la sátira contra sus creencias proclaman la libertad de expresión para criticar las de enfrente.
No hay que estigmatizar a quien elige no jugársela. Pero tampoco podemos criminalizar a quien sí tiene el valor para ello, porque es perverso. Y quiero decir para terminar que estoy lleno de dudas. Cada vez más. Y que por eso me asombra que muchos tengan perfectamente claro y ordenado el mundo en su cabeza y puedan juzgar con tanta alegría unos hechos y a unas personas desde el minuto uno. Me maravilla tanta certeza en un mundo tan complejo; ojalá yo tuviera tanta seguridad ideológica, ahorra muchos disgustos. Pero sí creo tener algo claro: como sociedad no podemos ceder. Si lo hacemos, si dejamos de hacer humor no ya para no herir susceptibilidades, sino para que no nos vuelen la cabeza, esto no terminará nunca. Será la mayor victoria del terror, y el mayor fracaso de todos los que queremos libertad, de cualquier parte del mundo. Y será el peor favor que hacerles a los millones de árabes que son las primeras víctimas del fanatismo, por añadidura. Pero no puedo ser optimista. No con lo que estoy presenciando. La corrección política es peligrosísima; no sabéis cuánto. Deviene en un nuevo conservadurismo que rápidamente se volverá en nuestra contra. Ya lo está haciendo.
Charlie Hebdo: gracias. Lo siento. No os merecéis las balas; tampoco os merecéis tanto PERO.


sábado, 4 de enero de 2014

Populismo frente a neoliberalismo


Populismo frente a neoliberalismo
04 ene 2014
Por Augusto Klappenbach
(Filósofo y escritor)

Cuando vemos a Nicolás Maduro tratando a un pajarillo como la reencarnación de Chávez o reverenciando su imagen en la mancha de humedad de una pared muchos sentimos la misma incomodidad que cuando su jefe y maestro enarbolaba un rosario invocando el favor divino para su gobierno. Algo similar sucede con gestos y discursos de este tipo que protagonizan otros gobernantes en América Latina. Y esta incomodidad es legítima. Creo que disimular esta crítica con un pretendido respeto a la sensibilidad popular no es otra cosa que asumir una actitud paternalista. En nada ayuda a un proceso político fomentar supersticiones como si el pueblo necesitara acudir a la magia para resolver sus problemas. Creo que se pueden y se deben criticar estos recursos que tratan a los ciudadanos como menores de edad.

Pero mucho peor que ese paternalismo comprensivo es el intento de descalificar todas las políticas de los gobiernos llamados populistas (¿qué significa populismo?) aduciendo como razón estos episodios pintorescos. Lo cierto es que mientras en Europa –como en tantos otros lugares- no se atisba ninguna señal de que se cuestionen los dogmas neoliberales que rigen la vida económica, en varios países de América Latina, en muy distinta medida, se están rompiendo las reglas de juego que colocaron a esa región entre las más subdesarrolladas del planeta. Las recetas del Fondo Monetario, que redujeron su “ayuda” a los países latinoamericanos a exigirles la reducción del déficit y el control de la inflación, ya no son obedecidas ciegamente. Se están desarrollando tratados comerciales que no dependen de las políticas impuestas por Estados Unidos, aunque todavía estén en fase embrionaria y compitan entre sí. Muchas nacionalizaciones de empresas esenciales están mermando la influencia y el expolio que ejercieron grandes multinacionales en la región. Mientras en Europa las desigualdades entre los que tienen más y menos ingresos han crecido considerablemente durante la crisis, Latinoamérica es uno de los pocos lugares donde esa desigualdad disminuyó. En los últimos años, varios de esos países han reducido la pobreza extrema y el analfabetismo en una proporción significativa. Y, quizás lo más importante, proliferan en la región iniciativas populares de solidaridad y proyectos de integración de comunidades marginadas en zonas deprimidas. Lo cual no significa, por supuesto, que hayan resuelto sus problemas: las desigualdades y la miseria no han desaparecido, los conflictos entre las naciones latinoamericanas frenan la integración de la zona, el autoritarismo sigue vigente, los problemas de financiación son un obstáculo para el crecimiento, la inseguridad es muy alta, la corrupción no ha sido eliminada.

Decía Max Weber que la legitimación del poder político puede ser de tres tipos distintos. El primero es el tradicional, el que se basa en la fuerza de un pasado que no se cuestiona, como las monarquías hereditarias; el segundo es el carismático, que se fundamenta en los atributos personales de un líder al que el pueblo entrega su confianza; el tercero es el legal-racional, hijo de la razón ilustrada y que se apoya en la ley. Los Estados modernos surgen de este tercer criterio, que asume la democracia representativa como forma de gobierno. Pero el sistema capitalista, que rige la vida económica de estos Estados, entra claramente en contradicción con esa democracia representativa, sobre todo en la medida en que aumenta el peso de los sectores financieros en su gestión, ya que la supuesta voluntad popular que se expresa por medio de sus representantes pierde poder día a día, reemplazada por el que surge de anónimos despachos que dictan las condiciones de la gestión política. El precario estado de bienestar por el que habíamos optado en Europa requiere financiación y si esa financiación depende de las decisiones de quienes no representan a los ciudadanos y ni siquiera pueden ser controlados por los poderes públicos, el concepto mismo de democracia se ve cuestionado. Si aceptamos que es necesario un cambio de paradigma político y económico a riesgo de poner en peligro el mismo sistema democrático y el estado de bienestar, estos débiles signos que aparecen en algunos países de América Latina son los únicos que se dirigen a cuestionar el poder de los mercados financieros y a recuperar al menos una parte del control democrático de la economía. En cualquier caso, más de lo que se puede ver en Europa.

La superación de este estado de cosas difícilmente se puede hacer siguiendo la lógica interna y el curso normal de los procedimientos de ese paradigma legal-racional de que hablaba Weber, que ha generado gobiernos (y oposiciones) sujetos a reglas de funcionamiento que privilegian la estabilidad del sistema, sin que sus gestores tengan demasiado interés en provocar situaciones que podrían poner el peligro sus carreras políticas. ¿Qué gobernante se atrevería a desafiar a los mismos poderes que hacen posible su estabilidad en el cargo, llegar al cual le ha costado años de buena conducta dentro del partido? Probablemente sea necesaria la intervención de líderes carismáticos para romper esa normalidad. Recordando, eso sí, que no faltan ejemplos de tales líderes, como Hitler y Mussolini, que llevaron sus pueblos al desastre. Pero recordando también que no se puede demonizar el papel del liderazgo carismático; tampoco faltan ejemplos, como Gandhi y Mandela, que pudieron superar regímenes totalitarios utilizando métodos poco convencionales, sin necesidad de atenerse a los procedimientos formales convencionales. En cualquier caso, la irrupción de esos líderes  que rompen la estabilidad y se atreven a lanzar mensajes políticamente incorrectos con el apoyo de sectores importantes de la población constituye quizás la única manera de abrir un espacio en el que se comiencen a discutir las reglas de juego que rigen la práctica política y económica de nuestros tiempos y no solo la aplicación de cambios cosméticos. Aunque la prensa políticamente correcta (y no solo de derechas) pretenda identificar ese liderazgo carismático con un inoperante populismo demagógico.

Como siempre, la historia es impura, y resulta fácil descalificar en bloque regímenes políticos apoyándose en anécdotas más o menos pintorescas de sus líderes. Que por otra parte, y a diferencia de lo que sucedía hace poco tiempo en la época de los golpes de Estado, actúan dentro de la democracia representativa, con todos los matices que se quieran aducir. Los sistemas que dependen del carisma de sus líderes tienen sus riesgos, por supuesto. Como la tentación de sustituir medidas eficaces por soflamas revolucionarias, tomar decisiones precipitadas que provoquen lo contrario de lo que se pretende, asumir compromisos imposibles de cumplir, dividir más de lo necesario a los ciudadanos. Los resultados los dirá el tiempo. En cualquier caso, creo que los movimientos más o menos carismáticos que están apareciendo en América Latina constituyen uno de los pocos intentos de poner en cuestión los principios neoliberales sobre los que se basa la estructura económica actual. Una posibilidad que no se vislumbra en Europa, donde, por supuesto, se cuida mucho mejor la corrección del lenguaje y las formas protocolarias aunque nos lleven al fracaso.

(http://blogs.publico.es/dominiopublico/8619/populismo-frente-a-neoliberalismo/)

martes, 17 de julio de 2012

El fin programado de la democracia

El fin programado de la democracia

(Original de Revolution In Spain, en: http://revolutioninspain.blogspot.com.es/2012/05/el-fin-programado-de-la-democracia.html . Ilustración obtenida también en la fuente original )
Posted 12th May by David

El poder ya cambió de manos
Los verdaderos amos del mundo ya no son los gobiernos, sino los dirigentes de grupos multinacionales financieros o industriales, e instituciones internacionales opacas (FMI, Banco mundial, OCDE, OMC, bancos centrales). Además, estos dirigentes no son elegidos, a pesar del impacto de sus decisiones sobre la vida de los pueblos.

El poder de estas organizaciones se ejerce sobre una dimensión planetaria, siendo que el poder de los Estados esta limitado a una dimensión nacional.

Por otro lado, el peso e influencia de las empresas transnacionales en el flujo financiero ha sobrepasado al de los estados hace mucho tiempo.

La dimensión transnacional, más ricos que los estados, pero también principales fuentes de financiamiento de partidos políticos de todas las tendencias y en la mayoría de los países, estas organizaciones, de hecho, están por encima de las leyes y del propio poder político, por encima de la democracia.

El espejismo democrático 
La democracia ha dejado de ser una realidad. Los responsables de las organizaciones que ejercen el verdadero poder no son elegidos, y el publico no esta informado de sus decisiones. 

El margen de acción de los estados es cada vez mas reducido por los acuerdos económicos internacionales sobre los cuales los ciudadanos no han sido consultados, ni informados. Todos estos tratados elaborados estos últimos cinco años (GATT, OMC, AMI, NTM, NAFTA) tienen como objetivo final: la transferencia del poder de los estados hacia organizaciones non-elegidas, bajo el proceso llamado de "globalizacion". 

Una suspensión proclamada de la democracia habría provocado una revolución. Es por eso que se ha decidido de mantener una democracia de fachada o ilusoria, y desplazar el poder real hacia nuevos centros. Los ciudadanos continúan votando, pero su voto ha sido vaciado de todo contenido real. Votan por políticos que no tienen poder real. Es por eso que ya no hay nada que decidir que los programas políticos de "derecha" y de "izquierda" han llegado parecerse o asemejarse en todos los países occidentales. Para resumir, no tenemos la elección del plato pero tenemos elección de la salsa. El plato se llama "nueva esclavitud", con salsa de derecha pimentada o salsa de izquierda agri-dulce.

La desaparición de la información
Desde el principio de los años 90, la información ha desaparecido progresivamente de los medios de comunicación destinado al publico en general.

Al igual que las elecciones, los noticieros televisivos continúan existiendo, pero han sido vaciados de todo contenido.

Un noticiero en televisión contiene un máximo 2 a 3 minutos de información verdadera. El resto esta constituido de temas "tipo revistas", reportajes anecdóticos, hechos diversos, micro-sondeos y reality-shows sobre la vida cotidiana.

El análisis periodístico y especializado, así como las emisiones de información han sido prácticamente suprimidos.

La información ha sido reducida desde ahora a la prensa escrita, leída por una minoría de personas.

La desaparición de la información es síntoma palpable de que nuestro régimen político ha cambiado de naturaleza.

Estrategias y objetivos para controlar el mundo
Los responsables del poder económico provienen casi todos del mismo mundo, de los mismos ambientes sociales. Ellos se conocen, se encuentran y comparten los mismos puntos de vista y los mismos intereses.

Ellos comparten entonces de forma totalmente natural la misma visión del mundo ideal a futuro.

Es por ello "natural" que ellos se pongan de acuerdo sobre una estrategia sincronizando sus respectivas acciones hacia objetivos comunes, induciendo, a la vez, situaciones económicas favorables a la realización de sus objetivos, a saber:
Debilitamiento de los gobiernos. Desregulación. Privatización de los servicios públicos.
Desvinculación total del estado con la economía, incluido de los sectores de la educación, la investigación, y a largo plazo desvinculación con la policía y las fuerzas armadas, destinadas a convertirse en sectores lucrativos para las empresas privadas.
Precarización de los empleos y mantenimiento del nivel de desempleo elevado, gracias a las relocalizaciones y la globalización del mercado de trabajo. Esto acrecienta la presión económica sobre los asalariados-trabajadores, que están entonces dispuestos a aceptar cualquier salario o condiciones de trabajo.
Reducción de las ayudas sociales, para incrementar la motivación de los desempleados para aceptar cualquier trabajo y a cualquier nivel salarial. Ayudas sociales demasiado elevadas impiden al desempleado para hacer presión eficazmente sobre el mercado de trabajo.
Impedir el aumento de reivindicaciones salariales en los países del Tercer Mundo, manteniendo regímenes totalitarios o corruptos. Si los trabajadores del Tercer Mundo fueran mejor remunerados, ello quebraría el principio mismo de las relocalizaciones y de la palanca que ellas ejercen sobre el mercado de trabajo y sobre la sociedad en los países desarrollados. Esto es, entonces, un aspecto o clave estratégica esencial que debe ser preservada a cualquier precio. La famosa "crisis asiática" de 1998 ha sido provocada con el objetivo de preservar y proteger esta clave.

Los atributos del poder
Las organizaciones transnacionales privadas se dotan progresivamente de todos los atributos y poder de los estados: redes de comunicación, satélites, servicios de información, base de datos personales, instituciones judiciales (establecidas por la OMC y el AMI, acuerdo gracias al cual una transnacional podrá demandar a un estado ante una corte de justicia internacional especial).

La etapa siguiente y última para estas organizaciones será de obtener un poder militar y policial que corresponda a su nuevo poderío, creando sus propias fuerzas armadas, puesto que las fuerzas armadas y policiales nacionales no están adaptadas a la defensa de sus intereses en el mundo.

A largo plazo, las fuerzas armadas están llamadas a ser o convertirse en empresas privadas, prestatarias de servicios trabajando mediante contratos con los estados, al igual que cualquier cliente capaz de pagar sus servicios. Pero la última etapa de este plan, son las fuerzas armadas privadas que servirán a los intereses de grandes empresas transnacionales, y atacaran los estados que no quieran someterse a las reglas del nuevo orden económico.

Mientras tanto, este papel es asumido por las fuerzas armadas de Estados Unidos, el país mejor controlado por las empresas transnacionales.

El punto irreversible y de inflexión ecológica está a punto de ser franqueado 
Es evidente que empezamos a enfrentarnos a los límites ecológicos de la actividad económica.

Un sistema económico liberal, cuyo objetivo es la búsqueda del lucro a corto plazo por intereses particulares, no toma en cuenta los costos a largo plazo de la degradación del medioambiente.

Los modelos económicos actuales son igualmente inaptos para estimar a su justo valor la "producción" de la naturaleza, indispensable a nuestra sobrevivencia: producción de oxigeno, fijación del gas carbónico por los bosques y océanos, regulación de la temperatura, protección contra los rayos solares, reciclaje químico, repartición de las lluvias, producción de agua potable, producción de alimentos, etc.

Si nuestros modelos económicos integrarían el costo real de la destrucción de la naturaleza, de la contaminación, de modificaciones climáticas, esto cambiaria radicalmente nuestra estimación de lo que es "rentable" de lo que no lo es...

La destrucción de la naturaleza es intencional 
La desaparición de la naturaleza es inevitable, por que es deseado por el nuevo poder económico. ¿Porque?

Por tres razones:

1- La desaparición de la naturaleza y el aumento de la contaminación va han convertir a los individuos aun más dependientes del sistema económico para su sobrevivencia, y van a permitir la generación de nuevas formas de lucro (particularmente con el consumo creciente de medicamentos y prestaciones medicas... ).

2- Además, la naturaleza constituye una referencia de otro orden, el del universo. La contemplación de la belleza y de la perfección de este orden es considerada subversiva: ella encamina al individuo a rechazar la fealdad de las zonas urbanizadas, y a dudar del orden social que debe permanecer como su única referencia.
La urbanización del medioambiente permite ubicar las poblaciones en un espacio totalmente controlado, y donde el individuo esta totalmente inmerso en una proyección del orden social.

3 - La contemplación de la naturaleza incita al sueño e intensifica la vida interior de los individuos, desarrollando su sensibilidad propia, así como su libre arbitrio.
Ellos dejan entonces de estar fascinados por las mercancías, y se desvía de los programas televisados destinados a idiotizar y a controlar su mente-espíritu. Liberados de sus cadenas, los individuos empiezan a imaginar otra sociedad alternativa, fundada sobre otros valores que no sean el lucro y el dinero.

Todo lo que puede llevar a los individuos a pensar y a sobrevivir por ellos-mismos es potencialmente subversivo. El peligro más grande para el orden social es la espiritualidad porque ello encamina al individuo a conmover su sistema de valores y entonces su comportamiento, en detrimento de sus valores y comportamientos precedentemente implantandos por el condicionamiento social.

Para la estabilidad del "nuevo orden social", todo lo que puede estimular el despertar espiritual debe ser eliminado.

Tres citaciones para la reflexión:
"En política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera."
Franklin D. Roosevelt, Presidente de los Estados Unidos de 1932 a 1945

"El mundo se divide en tres categorías de gentes: un muy pequeño numero que produce acontecimientos, un grupo un poco más grande que asegura la ejecución y mira como acontecen, y por fin una amplia mayoría de no sabe nunca lo que ha ocurrido en realidad."
Nicholas Murray Butler, Présidente de la Pilgrim Society, miembro de la Carnegie, miembro del CFR (Consejo para las Relaciones Externas / Council on Foreign Relations)

"Tendremos un gobierno mundial, guste o no. La única cuestión será de saber si éste será constituido por conquista o por consentimiento."
Paul Warburg
Financier, miembro del CFR (Council on Foreign Relations)

martes, 3 de julio de 2012

¿Puede sobrevivir el mundo a la ciega arrogancia de Washington?



El gobierno de Obama apunta a Rusia y China

¿Puede sobrevivir el mundo a la ciega arrogancia de Washington?


Paul Craig Roberts
Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Cuando el presidente Reagan me nombró Secretario Adjunto del Tesoro para Política Económica, me dijo que teníamos que restaurar la economía de EE.UU., rescatarla de la estanflación, a fin de hacer sentir a la dirigencia soviética todo el peso de una economía poderosa para convencerla de que negociara el fin de la guerra fría. Reagan dijo que no había motivo para seguir viviendo bajo el peligro de una guerra nuclear.
El gobierno de Reagan cumplió ambos objetivos, solo para ver cómo esos logros eran descartados por gobiernos posteriores. Fue el propio vicepresidente y sucesor de Reagan,

George Herbert Walker Bush, quien primero violó los acuerdos Reagan-Gorbachov al incorporar ex partes constituyentes del imperio soviético a la OTAN y al llevar bases militares occidentales a la frontera rusa.

El proceso de rodear Rusia de bases militares continuó constantemente durante otros gobiernos de EE.UU. y varias “revoluciones de color” fueron financiadas por la Fundación Nacional por la Democracia de EE.UU. (NED), considerada por muchos como un frente de la CIA. Washington incluso trató de instalar un gobierno controlado por EE.UU. en Ucrania y tuvo éxito al hacerlo en la antigua Georgia soviética, cuna de José Stalin. El presidente de Georgia, un país ubicado entre el Mar Negro y el Mar Caspio, es un títere de Washington. Recientemente, anunció que se programa que la ex Georgia soviética se convierta en miembro de la OTAN en 2014.

Los suficientemente mayores recordarán que la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, era una alianza entre Europa Occidental y EE.UU. contra la amenaza de que el Ejército Rojo invadiera Europa Occidental. El Atlántico Norte, queda muy, muy lejos de los mares Negro y Caspio. ¿Cuál es el propósito de que Georgia sea miembro de la OTAN si no dar a Washington una base militar en un área vulnerable de Rusia?

La evidencia es simplemente abrumadora de que Washington –ambos partidos– apunta a Rusia y China. Por el momento no es claro si el propósito es destruir ambos países o simplemente hacer que no puedan oponerse a la hegemonía mundial de Washington. Sin tener en cuenta la intención, una guerra nuclear es el resultado más probable.

La prensa prostituida de EE.UU. pretende que un maligno gobierno sirio asesina ciudadanos inocentes que solo quieren democracia y que si la ONU no interviene con medios militares, EE.UU. debe hacerlo para salvar los derechos humanos. Rusia y China son vilipendiadas por oponerse a cualquier pretexto para una invasión de Siria por la OTAN.

Los hechos, por supuesto, difieren de cómo los presentan los corruptos medios estadounidenses y miembros del gobierno de EE.UU. Los “rebeldes” sirios están bien armados con armas militares. Los “rebeldes” combaten al ejército sitio. Los rebeldes masacran civiles e informan a sus meretrices en los medios en Occidente que el culpable fue el gobierno sirio, y estos difunden la propaganda.

Alguien está armando a los “rebeldes” ya que obviamente las armas no pueden ser compradas en los mercados locales. La mayoría de la gente inteligente cree que las armas provienen de EE.UU. o de sus testaferros.

Por lo tanto, Washington ha iniciado una guerra civil en Siria, tal como lo hizo en Libia, pero esta vez los inocentones rusos y chinos han comprendido lo que se proponen y se han negado a permitir una resolución de la ONU como la que fue explotada por Occidente contra Gadafi.

Para superar ese obstáculo, se saca a relucir un viejo caza Phantom de la era de la guerra de Vietnam en los años sesenta y Turquía lo hace volar dentro de Siria. Los sirios lo derriban, y entonces Turquía puede pedir ayuda a sus aliados de la OTAN contra Siria. A falta de la opción de las Naciones Unidas, Washington puede invocar su obligación según el tratado de la OTAN, e ir a la guerra en defensa de un miembro de la OTAN contra Siria demonizada.

La mentira neoconservadora tras las guerras de hegemonía de Washington es que EE.UU. lleva la democracia a los países invadidos y bombardeados. Parafraseando a Mao, “la democracia brota del cañón de un fusil”. Sin embargo, la Primavera Árabe ha producido poca democracia, como en el caso de Iraq y Afganistán, dos países “liberados” por invasiones democráticas estadounidenses.

Lo que EE.UU. aporta son guerras civiles y el desmembramiento de países, como lo que el régimen del presidente Bill Clinton logró en la antigua Yugoslavia. Mientras más países pueden ser despedazados y disueltos en facciones rivales, más poderoso es Washington.

La Rusia de Putin entiende que la propia Rusia es amenazada no solo mediante el financiamiento por Washington de la “oposición rusa”, sino por los antagonismos entre musulmanes desencadenados por las guerras de Washington contra Estados musulmanes seculares, como Iraq y Siria. Esa discordia se propaga a la propia Rusia y causa problemas como el terrorismo checheno.

Cuando un estado secular es destruido, las facciones islamistas obtienen la posibilidad de destrozarse entre sí. Los feudos internos conducen a la impotencia de los países. Como escribí anteriormente, Occidente siempre prevalece en Medio Oriente porque las facciones islamistas se odian más de lo que odian a sus conquistadores occidentales. Por lo tanto, cuando Washington destruye gobiernos seculares, no islamistas, como en Iraq y como ahora quiere hacer en Siria, los islamistas emergen y se enfrentan para lograr la supremacía. Eso conviene a Washington e Israel ya que esos Estados dejan de ser antagonistas consistentes.

Rusia es vulnerable, porque Putin es demonizado por Washington y los medios estadounidenses y porque la oposición rusa en su contra es financiada por Washington y sirve intereses de EE.UU., no de Rusia. Las turbulencias que Washington desencadena en Estados musulmanes se filtran hacia poblaciones musulmanas de Rusia.

A Washington le ha sido más difícil el intento de interferir en los asuntos internos de China, aunque se ha sembrado la discordia en algunas provincias. Se espera que dentro de algunos años la economía china exceda en tamaño la de EE.UU., y que una potencia asiática desplace a otra occidental como la economía más poderosa del mundo.

Washington está profundamente inquieto ante esta perspectiva. Esclavizado y controlado por Wall Street y otros grupos empresariales de intereses especiales, Washington es incapaz de rescatar a la economía de su decadencia. Los beneficios a corto plazo del agio en Wall Street, las ganancias del complejo militar/industrial, y de la deslocalización de la producción de bienes y servicios para mercados de EE.UU., cuentan con más representación en Washington que el bienestar de los ciudadanos estadounidenses. Mientras la economía de EE.UU. se hunde, la economía china crece.

La reacción de Washington es militarizar el Pacífico. La secretaria de Estado de EE.UU. ha declarado que el Mar del Sur de China es un área de interés nacional estadounidense. EE.UU. hace la corte al gobierno filipino jugando la carta de la amenaza china, y trabaja para lograr que se vuelva a invitar a la Armada de EE.UU. a su antigua base en Subic Bay. Recientemente hubo ejercicios militares/navales conjuntos de EE.UU. y las Filipinas contra la “amenaza china”.

La Armada de EE.UU. desplaza flotas al Océano Pacífico y construye una nueva base naval en una isla sudcoreana. Marines estadounidenses están ahora basados en Australia y son reasignados de Japón a otros países asiáticos. Los chinos no son estúpidos. Comprenden que Washington intenta cercar a China.

Para un país incapaz de ocupar Iraq después de 8 años e incapaz de ocupar Afganistán después de 11 años, enfrentar simultáneamente a dos potencias nucleares es un acto aberrante. La arrogancia ciega en Washington, alimentada a diario por neoconservadores dementes, a pesar de los extraordinarios fracasos en Iraq y Afganistán, apunta ahora a potencias formidables – Rusia y China. Nunca en toda su historia el mundo ha visto una idiotez semejante. Los psicópatas, sociópatas, y tarados que imperan en Washington conducen al mundo a su destrucción.

El gobierno de insensatez criminal en Washington, sea demócrata o republicano, no importa cuál sea el resultado de la próxima elección, es la mayor amenaza para la vida que haya existido en el planeta.

Además, el único financiamiento con el que cuentan los criminales en Washington son las máquinas impresoras de billetes. En un futuro artículo examinaré si la economía de EE.UU. completará su colapso antes de que los criminales de guerra en Washington puedan destruir el mundo.

………….

PAUL CRAIG ROBERTS fue editor de The Wall Street Journal y secretario asistente del Secretario del Tesoro estadounidense. Es autor de HOW THE ECONOMY WAS LOST , publicado por CounterPunch/AK Press. Su último libro publicado es Economies in Collapse: The Failure of Globalism , publicado en Europa, junio de 2012.

© Copyright Paul Craig Roberts, Global Research, 2012

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=31669

(http://www.rebelion.org/noticia.php?id=152323)

sábado, 1 de octubre de 2011

El nuevo "sistema-mundo"

El nuevo "sistema-mundo"
01-10-2011
Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Cuando se acaban de cumplir diez años desde los atentados del 11 de septiembre y tres años desde la quiebra del banco Lehman Brothers ¿cuáles son las características del nuevo “sistema-mundo”? La norma actual son los seísmos. Seísmos climáticos, seísmos financieros y bursátiles, seísmos energéticos y alimentarios, seísmos comunicacionales y tecnológicos, seísmos sociales, seísmos geopolíticos como los que causan las insurrecciones de la “Primavera árabe”...

Hay una falta de visibilidad general. Acontecimientos imprevistos irrumpen con fuerza sin que nadie, o casi nadie, los vea venir. Si gobernar es prever, vivimos una evidente crisis de gobernanza. Los dirigentes actuales no consiguen prever nada. La política se revela impotente. El Estado que protegía a los ciudadanos ha dejado de existir. Hay una crisis de la democracia representativa: “No nos representan”, dicen con razón los “indignados”. La gente constata el derrumbe de la autoridad política y reclama que ésta vuelva a asumir su rol conductor de la sociedad por ser la única que dispone de la legitimidad democrática. Se insiste en la necesidad de que el poder político le ponga coto al poder económico y financiero. Otra constatación: una carencia de liderazgo político a escala internacional. Los líderes actuales no están a la altura de los desafios.

Los países ricos (América del Norte, Europa y Japón) padecen el mayor terremoto económico-financiero desde la crisis de 1929. Por primera vez, la Unión Europea ve amenazada su cohesión y su existencia. Y el riesgo de una gran recesión económica debilita el liderazgo internacional de Norteamérica, amenazado además por el surgimiento de nuevos polos de poderío (China, la India, Brasil) a escala internacional.

En un discurso reciente, el Presidente de Estados Unidos anunció que daba por terminadas “las guerras del 11 de septiembre”, o sea las de Irak, de Afganistán y contra el “terrorismo internacional” que marcaron militarmente esta década. Barack Obama recordó que “cinco millones de Americanos han vestido el uniforme en el curso de los últimos diez años”. A pesar de lo cual no resulta evidente que Washington haya salido vencedor de esos conflictos. Las “guerras del 11 de septiembre” le costaron al presupuesto estadounidense entre 1 billón (un millón de millones) y 2,5 billones de dólares. Carga financiera astronómica que ha tenido repercusiones en el endeudamiento de Estados Unidos y, en consecuencia, en la degradación de su situación económica.

Esas guerras han resultado pírricas. En cierta medida, finalmente, Al Qaeda se ha comportado con Washington de igual modo que Reagan lo hizo con respecto a Moscú cuando, en los años 1980, le impuso a la URSS una extenuante carrera armamentística que acabó agotando al imperio soviético y provocando su implosión. El “desclasamiento estratégico” de Estados Unidos ha empezado.

En la diplomacia internacional, la década ha confirmado la emergencia de nuevos actores y de nuevos polos de poder sobre todo en Asia y en América Latina. El mundo se “desoccidentaliza” y es cada vez más multipolar. Destaca el rol de China que aparece, en principio, como la gran potencia en ciernes del siglo XXI. Aunque la estabilidad del Imperio del Medio no está garantizada pues coexisten en su seno el capitalismo más salvaje y el comunismo más autoritario. La tensión entre esas dos fuerzas causará, tarde o temprano, una fractura. Pero, por el momento, mientras declina el poderío de Estados Unidos, el ascenso de China se confirma. Ya es la segunda potencia economica del mundo (por delante de Japón y Alemania). Además, por la parte importante de la deuda estadouninese que posee, Pekín tiene en sus manos el destino del dólar...

El grupo de Estados gigantes reunidos en el BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) ya no obedece automáticamente a las consignas de las grandes potencias tradicionales occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia) aunque éstas se sigan autodesignando como “comunidad internacional”. Los BRICS lo han demostrado recientemente en las crisis de Libia y de Siria oponiéndose a las decisiones de las potencias de la OTAN y en el seno de la ONU.

Decimos que hay crisis cuando, en cualquier sector, algún mecanismo deja de pronto de funcionar, empieza a ceder y acaba por romperse. Esa ruptura impide que el conjunto de la maquinaria siga funcionando. Es lo que está ocurriendo en la economía desde que estalló la crisis de las sub-primes en 2007.

Las repercusiones sociales del cataclismo económico son de una brutalidad inédita: 23 millones de parados en la Unión Europea y más de 80 millones de pobres… Los jóvenes aparecen como las víctimas principales. Por eso, de Madrid a Tel Aviv, pasando por Santiago de Chile, Atenas y Londres, una ola de indignación levanta a la juventud del mundo.

Pero las clases medias también están asustadas porque el modelo neoliberal de crecimiento las abandona al borde del camino. En Israel, una parte de ellas se unió a los jóvenes para rechazar el integrismo ultraliberal del Gobierno de Benjamín Netanyahu.

El poder financiero (los “mercados”) se ha impuesto al poder político, y eso desconcierta a los ciudadanos. La democracia no funciona. Nadie entiende la inercia de los gobiernos frente a la crisis económica. La gente exige que la política asuma su función e intervenga para enderezar los entuertos. No resulta fácil; la velocidad de la economía es hoy la del relámpago, mientras que la velocidad de la política es la del caracol. Resulta cada vez más dificil conciliar tiempo económico y tiempo político. Y también crisis globales y gobiernos nacionales.

Los mercados financieros sobrerreaccionan ante cualquier información, mientras que los organismos financieros globales (FMI, OMC, Banco Mundial, etc.) son incapaces de determinar lo que va a ocurrir. Todo esto provoca, en los ciudadanos, frustración y angustia. La crisis global produce perdedores y ganadores. Los ganadores se encuentran, esencialmente, en Asia y en los países emergentes, que no tienen una visión tan pesimista de la situación como la de los europeos. También hay muchos ganadores en el interior mismo de los países occidentales cuyas sociedades se hallan fracturadas por las desigualdades entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres.

En realidad, no estamos soportando una crisis, sino un haz de crisis, una suma de crisis mezcladas tan intimamente unas con otras que no conseguimos distinguir entre causas y efectos. Porque los efectos de unas son las causas de otras, y asi hasta formar un verdadero sistema. O sea, nos enfrentamos a una crisis sistémica del mundo occidental que afecta a la tecnología, la economía, el comercio, la política, la democracia, la guerra, la geopolítica, el clima, el medio ambiente, la cultura, los valores, la familia, la educación, la juventud, etc.

Vivimos un tiempo de “rupturas estratégicas” cuyo significado no comprendemos. Hoy, Internet es el vector de la mayoría de los cambios. Casi todas las crisis recientes tienen alguna relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información. Los mercados financieros, por ejemplo, no serían tan poderosos si las órdenes de compra y venta no circulasen a la velocidad de la luz por las autopistas de la comunicación que Internet ha puesto a su disposición. Más que una tecnología, Internet es pues un actor de las crisis. Basta con recordar el rol de WikiLeaks, Facebook, Twitter en las recientes revoluciones democráticas en el mundo árabe.

Desde el punto de vista antropológico, estas crisis se están traduciendo por un aumento del miedo y del resentimiento. La gente vive en estado de ansiedad y de incertidumbre. Vuelven los grandes pánicos ante amenazas indeterminadas como pueden ser la pérdida del empleo, los choques tecnológicos, las biotecnologías, las catástrofes naturales, la inseguridad generalizada... Todo ello constituye un desafio para las democracias. Porque ese terror se transforma a veces en odio y en repudio. En varios países europeos, ese odio se dirige hoy contra el extranjero, el inmigrante, el diferente. Está subiendo el rechazo hacia todos los “otros” (musulmanes, gitanos, subsaharianos, “sin papeles”, etc.) y crecen los partidos xenófobos.

Otra grave preocupación planetaria: la crisis climática. La conciencia del peligro que representa el calentamiento general se ha extendido. Los problemas ligados al medio ambiente se están volviendo altamente estratégicos. La próxima Cumbre mundial del clima, que tendrà lugar en Rio de Janeiro en 2012, constatarà que el número de grandes catástrofes naturales ha aumentado así como su carácter espectacular. El reciente accidente nuclear de Fukushima ha aterrorizado al mundo. Varios gobiernos ya han dado marcha atrás en materia de energía nuclear y apuestan ahora –en un contexto marcado por el fin próximo del petróleo– por las energías renovables.

El curso de la globalización parece como suspendido. Se habla cada vez más de desglobalización, de descrecimiento... El péndulo había ido demasiado lejos en la dirección neoliberal y ahora prodría ir en la dirección contraria. Ya no es tabú hablar de proteccionismo para limitar los excesos del libre comercio, y poner fin a las deslocalizaciones y a la desindustrialización de los Estados desarrollados. Ha llegado la hora de reinventar la política y de reencantar el mundo.

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=136670

viernes, 23 de septiembre de 2011

La Era De La Señora Muerte


BELICISMO EN AUGE EN EL MUNDO
La Era De La Señora Muerte
por Pepe Escobar
(redvoltairenet.org)

La Muerte [también llamada la Parca, Reaper en inglés] no fue formalmente invitada a la juerga anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

En tiempos antiguos, solía ser conocido como el Grim [Sombrío].
Sombrío sigue siendo un sujeto astuto – siembre bajo diversos disfraces.
Reinventando el concepto de la muerte desde arriba, puede llamarse MQ-9 Reaper y pavonear sus cosas equipadas con misiles Hellfire (fuego del infierno).

O puede llevar un traje de negocios y encarnar la persona del presidente de EE.UU.

Llevadme al objetivo a tiempo

Barack Obama, desde su podio en la ONU, dijo al mundo: «Que no quepa duda: la marea de la guerra retrocede».

Especialistas neo-orwellianos en dorar la píldora apenas pudieron superarlo.
Refiriéndose a la operación de la OTAN al bombardear a Libia hacia la democracia, Obama subrayó: «Así se supone que debe trabajar la comunidad internacional».

Virtualmente en el momento preciso, el sospechoso usual, un «funcionario de la OTAN», filtró la información de que la alianza acababa de extender su misión de bombardeo de Libia por otros 90 días antes de que la tarjeta verde expirara el próximo martes. Por supuesto, las bombas inteligentes de la OTAN solo reconocen a los malos, y no causan daño colateral.

En cuanto a la «comunidad internacional» –que ahora incluye solo a miembros de la OTAN y a monarquías del Golfo Pérsico, excluyendo a todos los demás– todavía «tendrá que responder a los llamados por cambio» en Medio Oriente, según Obama. Los objetivos identificados, lo que no sorprende, son Siria e Irán.

Y entonces, también en el momento preciso, los acostumbrados «funcionarios estadounidenses» filtraron la información de que el gobierno de Obama prepara lo que el [diario] Washington Post describió como «una constelación de bases secretas de drones para operaciones de contraterrorismo en el Cuerno de África y la Península Arábiga».
Objetivos identificados, ya atacados, son Somalia y Yemen.

En cuando a la excusa, no hay sorpresas: es el mismo antiguo espíritu diabólico, al Qaida. Una vez más los «contratistas de la defensa» del complejo industrial-militar, comenzaron a descorchar su [champán] Moet.

Una línea aérea asesina de bajo coste

Como saben perfectamente esos contratistas, Washington está involucrado ahora en no menos de seis guerras –o «cinéticas» lo que sea, como la Casa Blanca las define– en Iraq, Libia, Afganistán, Pakistán, Yemen y Somalia.

Para nuestro amigo, el MQ-9 Reaper, el cielo es, literalmente, el límite.
Expande su huella de AfPak [Afganistán-Paquistán] a toda África Oriental hasta el Golfo de Adén. Ahora estará basado en Etiopía así como en las Seychelles, ese adorable archipiélago del Océano Índico famoso por sus fabulosas playas y sus balnearios de 10 estrellas.

La flota de «cazadores-asesinos» de MQ-9 Reapers –es decir, capaces en Pentagonés tanto de «vigilar» como de «atacar», aparcada en un hangar cerca de la principal terminal para pasajeros en Victoria, en las Seychelles, llevará a un nuevo nivel el concepto de la aerolínea de bajo presupuesto.

Aunque son presentados como inocentes juguetes que vuelan sobre Somalia «para apoyar los actuales esfuerzos de contraterrorismo», podemos apostar más botellas de [champán] Moet a que tarde o temprano las hazañas de esa línea aérea asesina de bajo coste lleguen a los titulares.

Naturalmente, ningún MQ-9 Reaper bombardeará a los libios vinculados a al Qaida, conocidos anteriormente como rebeldes, que ahora ejercen el control militar total de Trípoli.

Esto solo sucederá cuando islamistas libios de la línea dura comiencen su ritmo de talibanización – sea como parte de un gobierno del Consejo Nacional de Transición o como fuerza guerrillera combatiendo a la OTAN. El Pentágono siempre respeta la consigna de cuidar mejor a sus futuros enemigos que a sus amigos actuales.

En ese universo impregnado de neolengua de «círculos mejorados de vigilancia», apenas se piensa en daño colateral. Incluso un think-tank del establishment como la Brookings Institution ha subrayado que por cada «terrorista» muerto, «también han muerto algo como 10 civiles». Cálculos más realistas apuntan a una ratio de 15 civiles por cada «terrorista» que muerde el polvo.

Y esto, mientras el modo de guerra PlayStation Estadounidense, promovido por el Pentágono, nunca cesa de ser mejorado: Reapers, o hijos de Reapers, pronto realizarán por sí solos sus tareas, utilizando solo software de despunte y sin intervención humana.

Lo que nos lleva de vuelta a Obama.

La libertad no es para vosotros

Desde su púlpito en la ONU, Obama subrayó: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos».
Esto no se aplica a los palestinos – porque el actual presidente de EE.UU. teme que si lo dijera se sumaría a las filas de desocupados en noviembre de 2012.

Obama también dijo: «Los israelíes han sido muertos por cohetes y atacantes suicidas». Pero en su opus de 47 minutos en la ONU nunca intentó de admitir algo como: «Los palestinos han sido muertos por ataques aéreos, bombas inteligentes, bombas estúpidas, aplanadoras, francotiradores, castigo colectivo y Reapers».

Obama tampoco trató siguiera de mencionar, aunque fuera de pasada, las fronteras previas a 1967 de un futuro Estado palestino – algo que apoya virtualmente todo el planeta. No es ninguna maravilla, considerando que recientemente Obama ni siquiera pudo persuadir al gobierno israelí de que dejara de construir asentamientos en tierra robada.

En cuanto a la posición de Washington ante la solicitud de Estado miembro de la ONU de Palestina, torrentes de bites han tratado de explicar cómo EE.UU. debe ajustarse a las demandas de Israel mientras pretende no estar a las órdenes de Israel.

En vísperas de la hora de la verdad en el Consejo de Seguridad de la ONU, Palestina ha conseguido los nueve votos de los 15 que necesita para ser reconocida como Estado – y por lo tanto lograr por lo menos una resonante victoria moral, incluso a pesar del inevitable veto de EE.UU.

De modo bastante significativo, los votos son los de las cinco potencias emergentes del BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica – más Bosnia, Gabón y Nigeria.
Alemania, Colombia y EE.UU. están listos para votar en contra. Por lo tanto, inevitablemente, EE.UU. ejerció fuerte presión sobre Bosnia (un país de mayoría musulmana), Gabón y Nigeria (miembro de la Organización de la Conferencia Islámica, OIC, por sus siglas en inglés).

No importa que la idea de un Estado palestino sea un consenso virtual en la comunidad internacional – la verdadera de carne y hueso, no el fantasma blandido por Washington.

Sin embargo, una mirada al mapa, comparando la erosión de la tierra palestina de 1946 a 2011, basta para mostrar que Israel ya ha asesinado la solución de dos Estados, no importa lo que pase en la ONU.

Lo que importa son los «hechos en el terreno» de Israel como dominatrix suprema de la política exterior de EE.UU. así como el Congreso en su calidad de ramera de Israel. Lo que importa es que Obama trate de tentar a los musulmanes con su retórica florida en Estambul y El Cairo solo para que se sometan dócilmente y cuando las cosas se compliquen, sientan el látigo de la dominatrix.

Y todo esto, mientras desde el Norte de África a Medio Oriente las multitudes luchan por la misma «libertad» de la que supuestamente gozan estadounidenses (e israelíes), pero que es eternamente negada a los palestinos.

Pase lo que pase en la ONU, Israel hizo el negocio del siglo. Bajo la cobertura del retorno a un «proceso de paz» muerto en vida, sucesivos gobiernos israelíes logran robar tierra palestina, construir asentamientos ilegales y causar dilaciones, mientras EE.UU. paga el pesado precio político.

Washington no solo paga por los asentamientos, sino combate virtualmente a todos los enemigos de Israel, antagoniza mortalmente a 1.300 millones de musulmanes en todo el mundo, gasta billones [millones de millones] de dólares y va a la bancarrota haciendo una «guerra contra el terror».

Lo que nos lleva a otra personificación de la Muerte [la Parca].

Puede ser un MQ-9 en AfPak o en la nueva ruta asesina Seychelles-Somalia.
Puede ser canalizado por el presidente de EE.UU. Y puede responder al nombre de Bibi. Está aquí, allá, por doquier. Temed al Reaper. O ya veréis…

Pepe Escobar

Fuente: Asia Times Online, 23 de septiembre de 2011.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.
Versión original: http://www.atimes.com/atimes/Middle...

http://www.voltairenet.org/La-era-de-la-Senora-Muerte

sábado, 10 de septiembre de 2011

La barbarie de los 11 de septiembre



Carlos Rivera Lugo
Claridad


¿Qué tenemos que ver los habitantes de Nuestra América con el 11 de septiembre? En todo caso, mi memoria histórica acerca de esa fecha no empieza con el ataque terrorista en el 2001 contra las torres gemelas del “World Trade Center”, sino con el criminal asalto militar de 1973 contra La Moneda, la casa presidencial chilena. Poco más de tres mil vidas inocentes fue el “daño colateral” de la primera, anunciada por sus perpetradores como “el golpe de Dios Omnipotente” contra uno de los órganos vitales del “mal”. Mientras, el saldo brutal de la segunda fue sobre 30,000 vidas, incluyendo la de su heroico presidente Salvador Allende, víctimas también de otra cruzada fundamentalista: el anticomunismo.
Ambos acontecimientos septembrinos desembocaron en la instauración de regímenes de hecho despreciadores de los derechos humanos y abocados a la desposesión de los más en beneficio de los menos. En el caso del violento fin de la democrática vía chilena al socialismo, así como de la guerra contra el terror desatada hacia dentro y hacia fuera de Estados Unidos, ambas sirvieron de vehículo para la legitimación de nuevas estrategias de control y dominación fuera de todo marco legal. Propiciaron también la intensificación de la aspirada sumisión de la vida toda bajo las lógicas neoliberales del capital.

Cómo imagen publicitaria producto del dominio de los grandes medios estadounidenses, el 11 de septiembre se nos ha vendido como metáfora representativa del pensamiento único neoliberal. Es una narrativa que pretende reducir al mundo a un orden de batalla entre los “buenos”, los capitalistas, y los “malos”, todos los que de una y otra manera difieran de su visión del mundo hecho a imagen y semejanza del capital. Quién no está con los autoproclamados “buenos”, tiene que estar objetivamente con los “malos”, sentenció el tejano George W. Bush, quien fungía de mandatario de los yanquis en ese momento. Y los “malos” son culpables por naturaleza de sus fines, lo que justifica incluso su tortura, desaparición o ejecución sumaria y extrajudicial. Los “condenados de la tierra” son invisibilizados o deshumanizados bajo este maniqueísmo imperial.

Como bien nos señala el economista Franz Hinkelammert, con el 11 de septiembre se colapsaron nuestras coordenadas del bien y el mal. En su lugar, se impuso la perversa estrategia imperial de la guerra total, sin límites, y sin coordenadas claras acerca del bien y del mal. El único criterio legitimador en adelante sería la fuerza y la eficacia de sus efectos, por más deshumanizantes que sean.

Sin embargo, mi memoria histórica sigue resistiéndose a los simplismos ideológicos. Me trae a la mente esos otros “11 de septiembre” que han marcado mi consciencia, por lo menos en el último medio siglo. Los bombardeos criminales de Estados Unidos sobre Hanoi y todo el territorio vietnamita, incluyendo el uso de armas químicas de destrucción masiva. Murieron sobre 3 millones de vietnamitas, de los cuales 2 millones eran civiles. Igualmente recuerdo la aniquilación en 1989 -con, entre otras cosas, el bárbaro napalm usado en Viet Nam- del barrio Chorillos de la Ciudad de Panamá, donde murieron 10,000 civiles panameños como resultado de la ilegal invasión militar estadounidense.

Las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán, y la no declarada en Pakistán, han dejado igualmente cientos de miles de muertos, en su mayoría civiles. Continúa operando, con absoluta impunidad, el campo de concentración estadounidense en Guantánamo. La Corte Penal Internacional saca pecho para investigar y condenar los delitos de los “malos”, mientras condona los crímenes de los “buenos”. Bush y su vicepresidente Cheney admiten y defienden públicamente sus crímenes y nadie su inmuta. Quien sumisamente le ha dado continuidad a las políticas criminales de éstos, el presidente Barack Obama, la Academia Sueca le otorga el Premio Nobel de la Paz. Y con ese premio en mano, ha agredido a Libia y producido allí, junto a sus aliados europeos, otro violento e ilegal “cambio de régimen”, con su secuela abismal de muertos.

Huelga decir que la barbarie hace ya tiempo nos ha ido arropando. El ser humano se ha visto reducido a mero medio desechable. Habría que refundar la propia civilización para que vuelva a ser fin bajo unos fundamentos éticamente comunes, es decir, incluyentes, sobre el bien y el mal o, mejor aún, más allá del bien y del mal como categorías absolutas impuestas por los poderes establecidos. La comunista alemana Rosa Luxemburgo tuvo razón. En ausencia de la sociedad del poder y bien común, lo que podemos esperar es la barbarie.

Durante los pasados diez años igualmente somos testigos de otra manifestación de la barbarie anunciada: la decadencia de los centros imperiales de Estados Unidos y Europa, con sus elites políticas agotadas y desacreditadas, así también sus economías de mercado, sumiéndose en el decrecimiento real de sus fuerzas productivas y el incremento significativo de sus desigualdades, producto de la avaricia sin fin de sus elites económicas. Ya no sólo enfrentan problemas de gobernabilidad, sino algo peor: la inviabilidad bajo el actual orden civilizatorio capitalista. Contra ello, se levanta un rayo de esperanza: la indignación organizada para la articulación de un modo alternativo de vida común.

En ese sentido, desde la América nuestra ha surgido las más importantes expresiones de cambio con implicaciones antisistémicas. Desde Chile, parece por fin despertarse su pueblo de la larga noche neoliberal impuesta por Pinochet y los Chicago boys, y revalidada por una desconcertada y timorata izquierda oficialista. Convocada por sus estudiantes y su juventud, aquella que nada tiene que perder excepto las cadenas heredadas de la dictadura del capital, ha puesto por fin sobre el tapete la superación del modelo neoliberal y su sistema de valores basado en el lucro privado y excluyente sin fin.

Por otra parte, jalonada hacia la izquierda a partir de los influyentes cambios vividos en la última década en Venezuela, Bolivia y Ecuador, sin hablar de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, sin olvidarnos de Nicaragua y la revolucionaria Cuba, avanza la región en la articulación de su largamente deseada y esperada desconexión de las decadentes economías imperiales de Estados Unidos y Europa, y la consiguiente potenciación e integración solidaria de sus respectivas sociedades y economías.

Sólo México, con sus más de 12 millones de nuevos pobres y sobre 40,000 muertos, en la última década, producto de la guerra impuesta contra el narcotráfico, resalta como la gran excepción. En su caso, la barbarie ha estado determinada, en última instancia, por la creciente dependencia neocolonial bajo el régimen integracionista que comparte con Estados Unidos, el mismo que ha admitido armar a los carteles que suplen la demanda por estupefacientes a su alienada sociedad. Si algo enseña el caso de México es que el futuro de Nuestra América no se labra hoy mirando al Norte, sino en todo caso hacia nosotros mismos.

Los yanquis parecen vivir al margen de la historia de la pasada década. Se me parecen a los cruzadistas cristianos del siglo XIII que, en palabras de un cronista árabe: “Proceden con tanta impetuosidad, como las polillas de la noche que vuelan a la luz”. Peor aún, parecen emular las palabras del tristemente célebre Goebbels –el gran propagandista fascista- poco tiempo antes de la caída de la Alemania hitleriana: “Si tenemos que abandonar el teatro del mundo, vamos a tirar la puerta de una manera tal, que el universo tiemble”.

El autor es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueño “Claridad”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


"Los políticos absolutamente locos": Si Lo Dice Krugman...


Reproducimos la nota de rt.com que leímos a través del colega de radiosappo.
Si lo decimos nosotros, somos "indignados","conspiranoicos" o "rojos".
Si lo dice un premio nobel, a lo mejor le hacen caso.
Aunque no,seguro que tampoco...

NOBEL DE ECONOMÍA: LAS MEDIDAS ANTICRISIS ESTÁN AGRAVANDO LA SITUACIÓN


La bajada de la calificación crediticia de EE. UU. por parte de S&P está indirectamente relacionada con la incertidumbre reinante en los mercados financieros. La situación actual es un reflejo del hecho de que no hay ninguna recuperación después de la crisis de 2008, afirmó el premio Nobel de Economía Paul Krugman.

"Todo lo que ocurre es una historia muy triste y sin un atisbo de esperanza", indicó Krugman en una entrevista al diario ruso 'Kommersant'. Agregó que hoy comienza a darse cuenta de que la fuerte política de reducción del déficit presupuestario en realidad frena la economía tanto en EE. UU. como en Europa.

"Una gran cantidad de recetas hechas por los economistas de la Fed y otros bancos centrales para tratar la enfermedad, solo la agravan. La reducción de la inflación y los recortes salariales no estimulan el empleo sino que aumentan la carga de la deuda. Este es el escenario de la pesadilla, el que da tanto miedo a todos", dijo el economista.

"Creo que EE. UU. tiene un espacio bastante grande para maniobrar: una crisis que pueda ser fatal para el país todavía está muy lejos. Tenemos otro problema: los políticos absolutamente locos. Si la crisis sucede, no ocurrirá debido al techo de la deuda demasiado alto, sino porque algún partido esté dispuesto a sacrificar la economía para fines políticos", agregó Krugman.

Los mercados emergentes están en una situación totalmente diferente y serán las locomotoras de la economía mundial: "La demanda en estos países es mucho más pronunciada, están menos agobiados por la deuda. El principal peligro para estos países es el hecho de que se conviertan en un destino atractivo para los capitales especulativos que inundarán los mercados en desarrollo en busca de rendimientos más altos que en EE. UU. o la UE, con su crecimiento cercano a cero", resumió el premio Nobel.

La mayor fuente de desequilibrios en la economía mundial es el yuan infravalorado, vinculado al dólar. Además, el economista criticó la fe casi religiosa en ciertos métodos de política económica y afirmó que, si bien es cierto que la coordinación macroeconómica es eficaz durante los momentos más agudos de la crisis, una vez que pasa la fase más crítica, termina la coordinación.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/economia/mercados_finanzas/issue_29445.html

DESENCHÚFATE!!

<b>DESENCHÚFATE!!</b>
(Fotografía:El mejillón suicida)