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sábado, 27 de junio de 2015

La Religión Liberal-Económica

La religión liberal-económica

Un comentario introductorio a su credo y su culto
Por ANDRÉS CASAS SOTO 26 de junio de 2015
(https://neupic.com/articles/la-religion-liberal-economica)

Se presentan a sí mismos como los portavoces de una "ciencia libre de juicios de valor" que habla de acciones humanas, precios de mercado, equilibrios, cálculos, funciones empresariales, factores de producción, etc. de una forma fría y sistemática. Ellos dicen estar haciendo "Ciencia" pero, ¿es realmente dicha actividad la que llevan a cabo?

En el presente artículo, que pretende ser nada más un apunte introductorio y superficial, pienso mostrar que realmente esto no es así. Su "Ciencia" está impregnada de nociones teológicas, y su concepción del mundo (y de la práctica vital) es profundamente religiosa.

En realidad mi objetivo no es cuestionar un enfoque teológico, sino denunciar una falsificación de toda ciencia y religión por parte de un culto que goza, dentro de su carácter absolutamente minoritario, con un creciente número de fieles partidarios en nuestro país, que siguen con devoción los predicamentos de una serie de profetas de mala calidad.

Un credo religioso, pero "secularizado"
El primer punto llamativo de su concepción teológica son las múltiples reminiscencias que en su credo ideológico permanecen de procesos religiosos.

En primer lugar, hay que hacer una referencia al Maniqueísmo. Esta creencia universalista (como la del credo liberal-económico) distinguía entre dos principios en lucha y conflicto permanente: el principio del Bien y el principio del Mal. Estos dos principios se insertaban en dos divinidades y lógicas claramente diferenciadas, sin que hubiese reconciliación posible entre ambas: la única posibilidad de "solución" al conflicto pasaría porque uno de los dos principios, realmente el del Bien, lograse su triunfo definitivo sobre el otro. En la religión liberal-económica, los dos principios en conflicto permanente se secularizan: el principio del Bien se convierte en el Mercado, mientras que el principio del Mal pasa a representarse en el Estado. Sin embargo, el reducto religioso permanece: la caracterización del Mercado es el principio absolutamete bondadoso, el principio del Estado es radicalmente malvado y ambos se enfrentan en una suerte de lucha existencial sin cuartel, en la que al final la lógica del Mercado se termina imponiendo frente al Estado que busca destruirlo (primado de las "leyes económicas" sobre las "leyes políticas" del Estado). El Maniqueísmo fue ferozmente combatido por San Agustín, que no obstante había resultado en el pasado sentirse tentado por su concepción del mundo, pero no obstante y con todo ha continuado de alguna forma "vivo" en la historia de la humanidad hasta desembocar en su culminación más estructurada y secularizada: la ideología de la religión liberal-económica.

También la Teodicea, término acuñado por el filósofo alemán Gottfried Leibniz, ha jugado un papel fundamental en la elaboración de la religión liberal-económica. Recordemos que el objetivo de Leibniz en sus "Ensayos de Teodicea" era dar cuenta de la existencia del Mal en el mundo, bajo la pretensión de exculpar a Dios en su causación. La conclusión de Leibniz, conocida por todos, es que "Dios había producido el mejor de los mundos posibles" y por lo tanto aquel en el que la presencia del Mal, si bien es por completo inerradicable, se encontraba reducida a la mínima expresión posible.

Aquí es importante tener en cuenta que en la religión liberal-económica, el papel desarrollado por Dios es desarrollado por el Mercado, que siempre (al menos cuando no interviene el diabólico Estado) arroja los mejores resultados posibles. El Mal, cobra en este segundo ámbito el nombre de Pobreza. Y es que uno de los objetivos fundamentales del credo liberal-económico, como antaño el de la Teodicea leibniziana, consiste en dar cuenta de la existencia de pobreza a la vez que se libera al Mercado de toda culpa en su producción. Es más, al igual que sucede en toda la tradición teodiceica, la existencia de pobreza (es decir, de males y sufrimientos) actúa como un poderoso incentivo del surgimiento y proliferación de virtudes superiores dispuestos a paliarlos (en este sentido la caridad, en su sentido cristiano, es sustituido por el impulso de la función empresarial siempre preocupada, consciente o inconscientemente, por acabar con el mal de la pobreza). Y es que no solamente el Dios-Mercado es inocente de toda pobreza, sino que una dedicación más fiel a su culto y sus ritos secularizados son, al menos para sus devotos fieles, la única escapatoria posible frente a la misma.

Este último paso, tiene como finalidad la de proceder a una moralización de los dictados de las leyes económicas y una culpabilización de los pobres por su propia pobreza. Ya que el Dios-Mercado es inocente por la existencia de la pobreza, y puesto que sus resultados del proceso son los que alcanzan el punto óptimo en el mejor de los mundos posibles, solamente queda que la pobreza tenga su causa fuera de la obra del mismo. Y aquí se abren dos posibilidades: cuando la intervención estatal es grande, todavía pueden mantener que la culpa de la misma es de la demoníaca obra del Estado-Diablo, pero cuando esto no es así, la única vía es responsabilizar a los propios sujetos que sufren la pobreza por los avatares de su destino. Es decir, convertir a los que padecen el Mal de la pobreza de ser sus únicos causantes por haber sido "vagos", "perezosos", "inútiles", "irresponsables"... en definitiva, "pecadores" y "culpables". Sin llegar propiamente a los excesos de culpabilización aquí expuestos (y difundidos sin duda, por voceros menos inteligentes), esta no-culpabilización del Dios-Mercado por los avatares de la pobreza se puede contemplar en las reflexiones que sobre el orden espontáneo y la justicia social lleva a cabo uno de los principales grandes profetas de la religión liberal-económica: el economista austriaco Friedrich Hayek, y de forma muy especial en la segunda parte de su clásico libro "Derecho, legislación y libertad".

Como el proceso de culpabilización de los pobres es, sin duda, cada vez más difícilmente digerible, los gurús de la religión liberal-económica deben dar un paso más, y proceder a una secularización de la idea cristiana de Gracia. El catecismo define la Gracia, para un cristiano, del modo en que sigue: "La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada: llegar a ser hijos de Dios, hijos adoptivos, partícipes de la naturaleza divina, de la vida eterna". A este respecto puede ser interesante citar un pasaje de las Confesiones de San Agustín:

"Toda mi esperanza no estriba sino en tu muy grande misericordia. Da lo que mandas y manda lo que quieras. Nos mandas que seamos continentes. Y como yo supiese -dice uno- que ninguno puede ser continente si Dios no se lo da, entendí que también esto mismo era parte de la sabiduría, conocer de quién es este don." (San Agustín, Confesiones, Libro X, Capítulo XXIX).

En su versión secularizada en la religión liberal-económica, el reconocimiento de esta "Gracia" otorgada por el Dios-Mercado que es el poder gozar de la posesión y utilización de bienes que nos saquen de la pobreza/pecado debe ser reconocido en su "justo origen": la Mano Invisible del Mercado (que dijese en su momento Adam Smith). Este mecanismo permite asignar de forma trascendente e impersonal el global de la "Gracia" (riqueza) disponible de tal modo que pueda justificarse el carácter providente del Dios-Mercado y a la vez llegar a "justificar" en cierta forma el abandono sufrido por los excluidos con cierto alivio de sus propias culpas anteriores. No obstante, esto también tiene su "otra cara", que podemos ejemplificarla nuevamente citando al obispo de Hipona:

"Menesteroso y pobre soy, aunque mejor cuando con secreto gemido me desagrado a mí mismo y busco tu misericordia para que sea reparada mi indigencia y llevada a la perfección de aquella paz que ignora el ojo del arrogante." (San Agustín, Confesiones, Libro X, Capítulo XXXVIII).

O dicho en un lenguaje de mayor afecto para los religiosos del culto liberal-económico: Solamente podré sentirme inocente de mi pobreza a condición de odiar mi propio vicio culpable (aunque sea desde el silencio) y haga por reconciliarme con la siempre grandiosa y providente Mano Invisible del Dios-Mercado que alguna razón ha debido tener para dejarme a mí en el estado de pobreza y culpa.

El culto y sus clérigos y profetas

No obstante, sería imposible mantener ese discurso en el aire. Los entusiastas de la religión liberal-económica son conscientes de ello y por lo tanto han tenido que desarrollar su culto en los diferentes países. Conscientes del dogma de la "división del trabajo" que predican, han ido siendo especialmente cuidadosos en proceder a un reparto de las tareas, sin olvidar la necesidad de sus polémicas sobre peligros de herejía en el seno de sus Iglesias. En este sentido, podemos tomar el caso español como ejemplo privilegiado del fenómeno ritual y religioso, eso sí siempre convenientemente secularizado.

La religión liberal-económica tiene sus propios profetas. Así, podemos destacar los casos de Juan Ramón Rallo y Carlos Rodríguez Braun (en la imagen) que se han demostrado predicadores incansables del dogma liberal-económico, convirtiéndose tal vez en los rostros más conocidos de dicha religión en el panorama político y mediático español. Además, me interesa destacar que ambos conjuntamente (además del resto de sus obras por separado) llevaron a cabo hace unos años un libro con el significativo título de "El Liberalismo no es Pecado" que, aun pretendiendo utilizar una terminología "científica", es incapaz de ocultar el componente absolutamente religioso (repito, de religión mal hecha y peor planteada, pero religión al fin y al cabo) que hay en su trasfondo.

Cuentan con sus propios ritos de culto (todos los sábados por la tarde en la sede del Instituto Juan de Mariana, nombre de censor jesuita), retiros espirituales (la llamada "Universidad de Verano" y el "Seminario de Semana Santa" que organizan dicha congregación) o sus propios seminarios de adoctrinamiento intelectual y espiritual (los "máster" del OMMA, planteados como formación ideológica y sin posibilidad de contestación alguna, de los pilares dogmáticos sobre los que se asienta su fe).

No están, como las Iglesias, libres de disputas internas, diferencias sobre la oficialidad del dogma que debe ser mantenido o establecido. Continuas disputas entre las diferentes "sectas" del tronco religioso común (austriacos, neoclásicos, randianos, anarcocapitalistas, minarquistas y otra serie de agrupaciones sectarias) se lanzan de manera continuada unos a otros bulas de excomunión y anatemas con el fin de exhibir su purismo sanguíneo y su fidelidad a la palabra revelada a todos nosotros por parte del Dios-Mercado, su Mano Invisible mediante.

Estamos así, y por concluir, ante una "fachada" de respetabilidad que no esconde sino un culto dogmático de raíces religiosas convenientemente secularizadas y presentadas con su propia "terminología científica", mucho más vendible en estos tiempos de tribulación y decadencia espiritual. Bajo esa apariencia de honestidad científica y política se esconde una secta de fieles creyentes devotos que llevan a cabo sus propias Misas y Retiros para mayor gloria de su Dios-Mercado y con seminarios de formación apostólica de captación de ingenuos jóvenes creyentes a los que lavar adecuadamente el cerebro para proceder al adoctrinamiento de las masas, mediante la mentira y el engaño (y la conveniente culpabilización y desprotección de los desfavorecidos por la Mano Invisible), extendiendo su "Palabra Revelada" por el proceso económico.

martes, 10 de agosto de 2010

Entrevista al Ñato


Hector Numa Moraes - La filadelfia real


El senador Eleuterio Fernández Huidobro es un tupamaro que fundó el MPP y después la Cap-L. Reclama una nueva política para la izquierda, porque entiende que la exitosa estrategia que llevó al FA al gobierno se agotó, el mismo día en que dejó de ser oposición. Lo que sigue es parte del diálogo que tuvo con LA REPUBLICA.
Raúl Legnani

Eleuterio Fernández Huidobro. "Tenemos que hacer una nueva estrategia".
La lucha. "No me voy a rendir, voy a seguir predicando".
Hoy hay una gran reflexión de todo el sistema político. Incluso existen opiniones dentro del Partido Nacional que no son muy distintas a las interrogantes que se plantea la izquierda. Por ejemplo el relacionamiento de los dirigentes con la ciudadanía. ¿Comparte esto?
­Sí, claro. En el Partido Colorado ya se produjo y tuvo efectos, en mi opinión sustantivos. No me corresponde decir si son para bien o para mal, pero hubo una renovación notoria. Algo de esto está ocurriendo en el Partido Nacional. También pasa en el Frente Amplio. Lo que ocurre es que en el país ha habido cambios importantes, muy grandes. En el XII Congreso del MPP, en 2006, dijimos en un documento que hizo suyo la Cap-L cuando se fundó, un año después...
­¿Un documento que redactaron usted y Bonomi?

­Sí, pero también el Pepe (Mujica). Dijimos que al triunfar la izquierda se había quedado sin estrategia y que debía elaborar una nueva. Que es necesaria no sólo por los cambios que hubo en el mundo, sino porque la estrategia que apuntó a la victoria, había logrado la victoria.
Esto arrancó allá por los años 50 cuando el Congreso del Partido Comunista, el del Partido Socialista, Federación Anarquista de Uruguay, con las figuras de Rodney Arismendi y Vivian Trías, Héctor Rodríguez, los Gatti y otros, incluso el congreso del PDC de entonces, inauguran una estrategia nueva que va a dar sus frutos primero en la unidad obrera, con la construcción de la CNT, la unidad con el movimiento estudiantil y finalmente, con atraso, el surgimiento del Frente Amplio y finalmente su triunfo. Esta estrategia culminó en 2004 porque llegamos al gobierno.
Ahora tenemos que hacer una nueva estrategia. Hoy una de las cosas que más ha cambiado, muy importante ­la más importante­ es que pasamos de aquella pequeña izquierda a una de 2004 que es de masas, realmente: de masas, masas. Son multitudes que apoyan los cambios progresistas.

­Para plantearse una nueva estrategia ¿qué pregunta hay que hacerse?

­La política de alianzas, es lo sustancial. Vamos para atrás, para entendernos con los lectores. ¿Qué propusieron Arismendi, Trías, Sendic y otros conductores de aquella época? De una manera u otra ellos sostuvieron que no se podía seguir con una vieja estrategia, que desconocía la problemática nacional y que por lo tanto había desconocido el fenómeno de la liberación nacional.
Todos ellos plantearon la creación de un gran frente, aunque todos los denominaron de distinta manera. En sus trabajos teóricos Rodney (Arismendi) lo maneja con un nombre, el PS con otro y así sucesivamente, pero en lo sustancial era lo mismo. Por algo nosotros, los tupamaros, nos llamamos Movimiento de Liberación Nacional. No nos propusimos ser el partido revolucionario de los trabajadores, más revolucionarios que los comunistas.
Fue así que se fue dando una alianza de clases y de orígenes políticos, que sólo se había dado en la lucha contra el fascismo y la solidaridad con la república española.
Esto significó mucho trabajo, particularmente para poder crear un grupo político que finalmente fue el Frente Amplio, Claro que no me olvido de la creación de la CNT, que también aglutinó corrientes de opinión de distintas envergadura ideológica. Lo mismo pasó en la FEUU. Y en el Congreso del Pueblo, que expresó esa alianza de clases antiimperialista y antioligárquica, que definió un adversario: las 600 familias de las que habló Trías, que había que aislar.

­Una nueva alianza...

­Ahora nos transformamos en eso que queríamos ser. Tenemos el gobierno, lo cual implica una concepción que es bastante distinta a la anterior. Fuimos oposición 150 años y ahora pasamos, producto de esa estrategia, a una nueva etapa, luego de haber conquistado el gobierno dos veces.

­¿A quién hay que aislar hoy?

­No sea impaciente, a eso voy. Tenemos que producir la fuerza motriz, el bloque político y social para la nueva etapa, que impulse los cambios. Hoy estamos, como dijo Fidel Castro hace pocos días, que no podemos hablar más de capitalismo y socialismo, sino que hay que hablar de la vida y de la muerte, en términos de Humanidad. Esto lo dijimos en 1990 en esos congresos del MPP. La disyuntiva, repito, es vida o muerte. Y si esto es así, desprende una política, una alianza de clases, una estrategia.
La Humanidad ha descubierto, en estos años, la finitud de los bienes materiales. Por lo tanto se caen las teorías anarquistas y las teorías comunistas nuestras, en cuanto a la disolución del Estado, porque si los bienes materiales son finitos va a ser necesario siempre el Estado.
Esto es un descubrimiento teórico que ni Marx ni otros pensadores imaginaron que los hombres fuéramos tan bestias, tan estúpidos de contaminar todo el planeta, romper el equilibrio ecológico. Hoy estamos viviendo una situación que nos dice que si seguimos así vamos todos a la "B". Esto no es sólo un tema de un país, sino de toda la Humanidad.

­¿Quién es la muerte en el mundo de hoy?

­Un modelo...
­En los años 60 era Estados Unidos...

­No, eso era para los bolches que simplificaban así porque para ellos la contradicción principal era socialismo-capitalismo, que era una forma de decir que era Estados Unidos-Unión Soviética. Por aceptar esa contradicción pagaron caro tributo.
­¿Para ustedes, los tupamaros, quién era el imperialismo?

­Algo más complicado. Era Estados Unidos, todos sus colaboradores y la URSS que también tenía actitudes imperialistas. Por eso teníamos choques, en eso, con los camaradas. Por eso decimos que la contradicción no es socialismo-capitalismo, porque eso es un eufemismo entre Estados Unidos y la Unión Soviética y nosotros no podemos ser partido del partido de la URSS. Nosotros planteamos la contradicción imperialismo-nación, donde la liberación pasaba a ser lo más importante. Y para la liberación nacional se necesitaba de una alianza de clases.
­Esa alianza de clases, en el Uruguay de hoy, ¿a quién contiene?

­A todos los que quieran estar en contra de este modelo aniquilador y suicida, para parar ese desastre. Si seguimos así, como dice Fidel, no podemos hablar ni de capitalismo ni de socialismo. ¿De qué mierda vas a hablar? Está en riesgo el destino mismo de la Humanidad. Estamos enfrentados a un modelo que nos dice que la Humanidad debe de entregar 4 millones de personas para que desaparezcan. Estamos ante un planteo nazi.

­Pero esta situación la creó el capitalismo. ¿Está de acuerdo?

­Si me pongo ahora a discutir sobre el capitalismo, distraigo a la gente de temas sustanciales. Voy a la lucha contra el capitalismo, luchando contra sus consecuencias sabiendo cómo la gente las puede apreciar.
La única manera de parar esto es con una sociedad mundial, que predique y detenga esto. Y así tenemos que hacerlo en nuestro Uruguay. Ese es nuestro aporte. Creo que vamos a encontrar aliados en sectores sociales que no son sólo los de la clase obrera, sino también en otros. Incluso vamos a encontrar adversarios dentro de la clase obrera, fenómeno que ya está apareciendo. El actual modelo, que lleva al suicido, es sólo para una minoría. ¿Se imaginó usted, que es de izquierda desde hace muchos años, que iba a apoyar un plan de emergencia para atender a la gente que se estaba muriendo de hambre?

­No, confieso que no...

­Tampoco nosotros. Desde la ultraizquierda nos dicen asistencialistas, hijos de puta. No hermano, si nosotros no salvamos a esas masas humanas, a los niños del futuro, no podemos hablar de ningún país productivo, de una utopía socialista ni de nada. Y esto no es una rebaja del programa, como dice la izquierda que se quedó parada en el tiempo.
­¿Estos planteos se traducen en un nuevo frente político o en un nuevo relacionamiento del sistema político?

­Con Pepe hemos planteado que hay políticas que son de Estado, donde tienen que estar todos los partidos, porque de otra forma vamos al tacho. Esto también tiene que ver con la estrategia.
­¿Está proponiendo un nuevo frente político?

­No, no, no. El Frente Amplio es un instrumento formidable, el mejor que el pueblo uruguayo ha logrado construir y que hay que adaptar a las circunstancias. Lo principal hoy, en la interna del FA, no son las posibles discrepancias ideológicas, lo que tenemos son discrepancias estratégicas. No hay que confundir ideología con estrategia, ni con formas organizativas.

­¿Nuevas clases que se incorporan al bloque del cambio?

­Hay sectores burgueses que están de acuerdo con dar una pelea para parar el modelo que está con la muerte y el suicidio, tal como lo plantea Fidel y digo que estoy dispuesto a aliarme con esos sectores. No le voy a pedir al tipo que renuncie a su ideología o a su fábrica. Eso me importa un huevo. Yo quiero juntar a los que quieren mantener la civilización.
­Repito: ¿usted está proponiendo la creación de una nueva fuerza política, una especie de frente grande como planteó Sendic?

­No, además eso ya se resolvió cuando el FA construyó el Encuentro Progresista y luego la Nueva Mayoría...
­Pero usted estuvo en contra de la creación del Encuentro Progresista...

­El que estuvo en contra fue el MPP, que es una fuerza colectiva. No importa eso, no importa quién estuvo y quién no estuvo. Yo no era el MPP, era un individuo, bastante en minoría, como ha quedado comprobado. Eso no tiene trascendencia alguna.
El Frente está ante una mirada introspectiva, pero no podemos quedarnos sólo en el análisis de las estructuras formales como son los estatutos, aunque también hay que entrar en eso. Necesitamos una estrategia más o menos común.
­¿Ese debate que usted plantea no necesita grandes espacios de participación de los frenteamplistas?

­Sólo si somos capaces de crear una mística, que yo hoy la vivo a diario. Esto es lo que me permite seguir en política cada vez que me levanto. Si me invita a ir mañana a las fábricas bajo control obrero, me quedo en casa. ¡Andá vos y que te vaya bien!
En relación a estos temas he dado la lucha en todos los ámbitos. Estoy hablando de los problemas graves que el Uruguay tiene ya con el agua. Es un talón de Aquiles muy grande. Hay días que parezco un loco. Me miran como si fuera un loco, porque la izquierda está discutiendo otras cosas. ¿Hasta cuándo vamos a seguir en el conventillo?

­En setiembre el Frente Amplio va a un Plenario Nacional, donde los participantes van a ser los mismos actores de siempre. ¿Cuándo van a abrir el juego para que participen otros?

­El juego no se abre porque nosotros decretemos que el Plenario tiene que ser de otra manera. Se abre si ponemos estos temas y otros en debate. Y para ello se necesita un ventarrón popular. Si un importante grupo de compañeros no toma estos temas que están empezando a ser urgentes, no avanzamos.

­¿Alguien lo acompaña en estas reflexiones?

­No estoy al borde del suicidio, ni de necesitar un psiquiatra. Siento que hay apoyo. Hay en la izquierda elaboraciones magníficas, a las que no se les da importancia. El Mides ha elaborado, en los últimos cinco años, cosas de enorme importancia. De ahí emergen cosas horrendas que no le estamos dando importancia, como es la mala nutrición infantil que es escandalosa y supera todos los parámetros de América Latina.
Nuestra pobreza, a diferencia de otros países, es "niña". ¿Cómo vamos a hablar de socialismo, hermano? En esto discrepo con mi compañero Pepe, porque la prioridad, el buque insignia, no tendría que haber sido la vivienda sino la pobreza "niña", la mala nutrición infantil, porque abarca también a sectores de las capas medias. Lo que descubre el Mides y descubren otros investigadores es que no estamos sólo ante la falta de nutrición, sino que hablamos de mala nutrición. Lo que es tremendo para el Uruguay. ¿Qué nos está pasando?
También tenemos problemas con el agua, por inundaciones y sequía, y los vamos a seguir teniendo. Hay que tomar urgente una cantidad de medidas, porque este fenómeno se nos viene encima.


EL ESTATUTO ESTA OBSOLETO
­¿Usted está llamando a una rebelión de los frenteamplistas para que asuman un debate a fondo?
­Estoy llamando a la juventud de ahora para que se dedique más a las ciencias y a las técnicas, a las matemáticas y menos a otras cosas. Creo que las generaciones nuevas están cumpliendo un rol muy importante en el Frente Amplio, en cuanto a la movilización.
­¿Con las redes?
­Con una cantidad de otras cosas, no sólo las redes. Estamos muy lejos de tener una juventud pasatista. Ahora, yo propongo colocar en el debate estos temas. Si me dan bola o no, escapa a mis posibilidades, como persona y como Cap-L. Claro que no me voy a rendir a nada y voy a seguir predicando y dando la batalla, por eso soy medio incomprendido. Yo sólo propongo cosas que considero verdades sobre temas que son dramáticos y para ello argumento.
­¿Hay que reformar el estatuto del FA?
­Eso está todo obsoleto. El estatuto tiene que estar en función de los hombres y no los hombres en función del estatuto, sino en función de los objetivos de la fuerza política.
Los estatutos fueron muy buenos, muy bien pensados para otra época. Hoy el FA es diferente, y la época es diferente. Por eso el estatuto debe ser diferente, que permita la mayor posibilidad de participación. A mí no se me ocurriría ir a discutir esto que hemos conversado en un Plenario como el de setiembre, porque sería como plantearlo en el garage de mi casa. Estos son temas nacionales, que hay que ventilarlos, que deberían ser asumidos por el Frente Amplio y ponerlos a consideración de todos los uruguayos
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Fuente:Diario La República a través de Costero.
Los Prisioneros - No necesitamos Banderas

DESENCHÚFATE!!

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(Fotografía:El mejillón suicida)