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lunes, 13 de octubre de 2014

Un 'Zeta' Camino De La Muerte

Un 'zeta' camino de la muerte

  • Diego Pérez perdió la vida el 11 de marzo, una noche en que temía ser asesinado; la halló cuando requirió la ayuda de quienes debían haberlo salvado. «Oye, lo del zumbao este de Las Seiscientas, ¿al final qué mierda era?», pregunta el operador de la Sala 091. «Nada. Eso. Se le informó. Se resolvió con presencia», responde un agente del 'Zeta 54'

  • RICARDO FERNÁNDEZ | 
    12 octubre 201418:02

Tiene miedo. Mucho miedo. Está completamente aterrado. En una de sus manos temblorosas empuña una ajada Biblia, como si fuera lo único que pudiera protegerlo. Diego no está bien de la cabeza. Padece esquizofrenia y cuando no se toma la medicación, lo que ocurre a menudo, se descontrola. Los nervios se apoderan de su cuerpo escaso y se pone paranoico. Esta noche, con razón o sin ella, está convencido de que van a matarle. Toma el móvil y marca el 091, el teléfono de sus amigos los policías. Porque él es amigo de todo el mundo. Y especialmente de los policías, que lo saludan cuando se cruza con ellos por la calle.
-«Comisaría, buenas tardes», responde el policía de la Sala pese a que son las 21.28 horas de la noche.
«Buenas tardes. ¡Que me quieren pegar, que me quieren pegar dos tiros y estoy aquí en mi casa, encerrao!».
«¿Esto qué es? ¿Lo has robado? ¿Es que te estás riendo de mí?» Y le suelta una bofetada que restalla en el silencio de la noche como un latigazo en el pellejo de una res 
Un dicho popular dice que un perro no come carne de perro. Pero los de Asuntos Internos nunca se lo aplicaron. Lo primero que hacen es pedir autorización para instalar micrófonos en los 'zetas'
-«¿Le quieren pegar dos tiros, quién?»
-«Una gente, porque cogí dos biciletas sin darme cuenta y y y... ¡y se las quiero pagar y no me hacen caso!».
-«¿Dónde es esto?».
-«Yo, en Las Seiscientas. En la calle Estanislao Rolandi, 231, 2º D».
-«Vale, pues le digo a un coche que se dé una vuelta a ver si los ve».
Diego siente un leve alivio. Ya vienen los policías. Sus amigos. Ellos, lo sabe, lo sacarán del apuro.
A las 4.31 horas de esa misma madrugada, la del 11 de marzo, Diego vuelve a marcar el 091. Sus amigos los policías se han dado una vuelta horas antes, como le habían prometido, pero quienes pretenden matarlo se habían ocultado y ahora han vuelto a la carga. El agente de Sala vuelve a tomar nota del requerimiento y efectúa una llamada interna al 'Zeta 54', en el que viajan los agentes Gregorio Javier G.M. y José Carlos M.L.. Los mismos que han atendido el primer servicio.
-Operador: «Oye, lo del zumbao este de primera hora, el de Las Seiscientas, ¿al final qué mierda era?»
-Zeta 54: «Nada. Eso. Se le informó. Se resolvió con presencia».
-Operador: «Es que me ha vuelto a llamar, y dice que están allí con escopetas, que no sé qué... No sé yo la credibilidad que darle al zumbao este».
-Zeta 54: «Hombre, tiene pinta de estar un poco... Tenía un libro de Biblia. Iba leyendo por si lo mataban, para que Dios lo acogiera en su seno, jajaja. Iba un poco... no sé. Él tenía miedo».
-Operador: «Le lleváis un chaleco, si eso».
-Zeta 54: «Sí, aquí llevamos un chaleco. Se lo podemos dar. Antes casi lo invitamos a café, lo que pasa es que no ha querido».
(Se escucha sonar un teléfono).
-Operador: «Espérate, que está llamando otra vez».
Seis de la madrugada
La puerta de la casa está abierta y ni rastro de Diego
Son las seis de la mañana cuando Sara sale de su casa. Observa que la puerta de su vecino de rellano está abierta de par en par y la luz encendida. Extrañada, vuelve sobre sus pasos y avisa a su marido, que se asoma por la puerta y llama a Diego por su nombre, sin resultado. Toma el teléfono y marca el número de Manuel: «Oye -le informa-, que la casa de tu hermano está abierta y no sabemos por dónde anda».
El interpelado comprende en ese mismo instante que algo ha ocurrido. Diego nunca ha hecho algo así. Para su desgracia, está en lo cierto. El pequeño de sus hermanos ha desaparecido sin dejar rastro. Horas más tarde pone una denuncia y la Policía empieza a rastrear el municipio. Aparecerá dos semanas más tarde. Flotando en el mar. Con el cuerpo apaleado y el cuello roto. Muerto.
Una desaparición «inquietante»
La investigación se centra en el vecino de las bicis
La tarde antes a su desaparición «inquietante», como con buen tino la calificó la Policía, Diego tuvo un enganche con uno de sus vecinos. Los investigadores comprueban que un tal Alberto le había pedido explicaciones por el robo de dos bicicletas y que había acabado advirtiéndole de que «al final te voy a meter un tortazo». Pero después de infinitas gestiones y de decenas de interrogatorios, los policías judiciales llegan a la conclusión de que no existe enemistad suficiente contra Diego, ni por parte de Alberto ni de nadie, que pueda explicar su muerte.
Entre quienes tienen que prestar declaración están los dos integrantes del 'Zeta 54' que acudieron a la segunda llamada de auxilio. Afirman que acudieron ellos solos al lugar, que no vieron nada extraño y que Diego se quedó en su casa. «Resuelto con presencia», es la expresión que consta en el parte oficial.
Tras varias semanas de bandazos, la investigación está en punto muerto. Los investigadores se miran a sí mismos y se preguntan en qué están fallando. Qué se les ha pasado por alto. En qué cruce de caminos tomaron un rumbo equivocado.
Un día, un amigo de un amigo le cuenta a un policía que le han soplado que mejor harían los maderos mirando en su propia casa. Bajo las mismas alfombras donde asientan sus toscos zapatos negros. Que hay alguien que lo vio todo y que va contando que al desgraciado se lo llevaron esa noche en un patrulla. Y que ya no regresó. Que, como es bien sabido, desde entonces reside en un trozo de paraíso que le prestó San Pedro.
El poli no guarda el aviso en zurrón agujereado. Con las más efectivas técnicas de investigación jamás inventadas, que no en otra cosa consisten que en dejarse las suelas en el asfalto, acaba dando con el fulano, o con la fulana. Que no se sabe lo que es, pues en ese momento pasa a adquirir la condición de testigo protegido y con ella una denominación propia de un robot de La Guerra de las Galaxias -B-83, lo bautizan-, pero que sí sabe muy bien de lo que habla.
El relato deja 'ojiplático' al secreta. No tiene que alzar la nariz al viento para que su olfato de sabueso le anuncie que ahí hay mierda. A paletadas.
Un bofetón para ir abriendo boca
«A la comisaría no. Lo llevamos a la guarida»
El payo, o la paya, lo que sea, es una mina. Un portento con memoria de elefante. Relata que eran en torno a las 4.25 horas del 11 de marzo cuando vio tres 'zetas' plantados frente al edificio donde vivía Diego. Dos de color azul oscuro y uno blanco, de los antiguos. Citroën Picasso todos ellos. Cinco agentes fuera de los vehículos y uno dentro, al volante del patrulla blanco. Y ante ellos un pobre diablo de aspecto asustado, que responde «nada» cuando el policía más alto y más cachas, de pelo moreno, corto y con entradas, le pregunta qué lleva encima.
Cuenta haber visto cómo el agente cachea a su vecino, que acaba quitándose la cazadora marrón con que se abriga y dejándola caer al suelo. Y luego, al policía inquiriéndole de forma agresiva: «¿Y esto qué es? ¿Lo has robado? ¿Es que te estás riendo de mí?» y soltándole una bofetada que restalla en el silencio de la noche como un látigo sobre el pellejo de una res.
«Achoooo, ¿estás loco o qué?», se lamenta Diego, retrocediendo. Acojonado. Y los cinco policías que entran en sus coches como si la hostia hubiera puesto un punto y seguido. «Sube al coche», ordena uno de ellos desde el 'zeta' blanco. Y Diego, sin coraje para negarse, sube a uno de los azules, sin saber muy bien para qué, ni por qué, ni -lo que es peor- hacia dónde lo conducen.
«¿Lo llevamos a comisaría?», vuelve a intervenir el del coche blanco. «No, lo llevamos a la guarida», zanja el del bofetón, que lleva la voz cantante. José Luis, parece que se llama.
Los ojos que nunca duermen
Tres dotaciones de camino a Cala Cortina
No resulta difícil constatar que el testigo B-83 lo ha clavado. Los policías judiciales trazan una ruta imaginaria por la que los 'zetas' habrían llegado hasta Cala Cortina y localizan cuatro cámaras de seguridad: Dársena de Santiago, Paseo del Muelle (enfocando la Rotonda de la Grúa Sansón) y túnel que da acceso a Cala Cortina, que tiene dispositivos de grabación a la entrada y a la salida.
Ante la cámara de la Grúa Sansón desfilan entre las 0.48 horas y las 5.00 horas las tres dotaciones policiales a las que el testigo se refirió: uno de color azul, con el identificador 8B6 escrito en el techo y que se corresponde con el indicativo 'Zeta 54' (Gregorio Javier G.M. y José Carlos M.L.); uno blanco, con la clave 10W y que equivale al 'Zeta 57' (José Antonio C.G. y José Luis S.A.) y otro más, azul, con el identificador 67G y que responde por 'Zeta 56' (Raúl A.R. y Rubén Manuel F.S.).
Un minuto más tarde van desfilando por el túnel, hasta llegar a Cala Cortina. A La Guarida, que dijo aquél.
Esa madrugada, los patrullas salen y entran varias veces de la coqueta cala, sin que en apariencia sus viajes respondan a una lógica. Así están, yendo y viniendo del casco urbano a la playa y de la playa al casco urbano hasta las 6.20 horas, en que el 'Zeta 54' emprende el retorno definitivo.
Queda poco para amanecer y para que los seis policías acaben su servicio. Se rigen por el denominado 'turno africano': jornada con servicio de tarde (14 a 21 horas); jornada con doble servicio de mañana (7 a 14 horas) y de noche (21 a 7 horas); día saliente y dos días libres. Y vuelta a empezar. Así cada cinco días.

Entran los de Asuntos Internos
Demasiadas preguntas y ninguna respuesta
Las preguntas se apelotonan en los cerebros de los investigadores, rebotando en las paredes internas del cráneo como una enloquecida bola de pinball. Y no hay respuestas. ¿Por qué dijeron que solo había acudido el 'Zeta 54' a Las Seiscientas? ¿Por qué ocultaron que fueron tres las dotaciones participantes en el servicio? ¿Por qué se llevaron a Diego a Cala Cortina? ¿Por qué dijeron que todo se había resuelto sin necesidad de intervención, «con presencia», y que el solicitante de ayuda se había quedado en su casa? ¿Por qué ocultaron lo que sabían sobre la desaparición de Diego? ¿Por qué siguieron callando cuando se halló el cadáver? ¿Por qué ? ¿Y por qué...?
Habían llegado a la convicción de que los seis agentes de la escala básica -jóvenes, deportistas, impulsivos, cartageneros de nacimiento, con mujer e hijos en su mayoría, con expedientes limpios de cualquier reproche...- habían actuado como nunca debiera haberlo hecho un agente de la autoridad. Un defensor de la ley y el orden. Un servidor público. ¿Pero eran además unos homicidas? ¿Habían sido capaces de matar a golpes a ese desgraciado? ¿De retorcerle el cuello con sus manos, como asegura el forense que había ocurrido?
Había llegado el momento de dar un salto cualitativo. De poner el asunto en conocimiento de Asuntos Internos. Algo que equivale a invocar al dios de las tormentas.
Micrófonos ocultos
Hechuras de macarra bajo el uniforme
Los indicios contra los componentes de las tres dotaciones se multiplican con cada gestión. Los policías judiciales comprueban en las imágenes de las cámaras de seguridad que esa noche se cruzaron en Cala Cortina con dos patrullas de la Autoridad Portuaria. Los agentes de seguridad del puerto así lo confirman. Relatan la extrañeza que les causó observar el trasiego de 'zetas' por tan apartada zona y cómo interpelaron a uno de los agentes acerca de los motivos. «Estamos aburridos; jugando al escondite», fue la desabrida respuesta que recibieron.
Hay un dicho popular que afirma que un perro no come perro. Los de Asuntos Internos nunca se lo aplicaron. Su primera decisión es instalar micrófonos en los vehículos que utilizan las tres dotaciones sospechosas. La juez lo autoriza el 11 de junio y los tres 'zetas' empiezan a recorrer la ciudad con el 'bicho' dentro. También se da luz verde a la intervención de sus llamadas telefónicas y de sus mensajes SMS.
La cigarra tarda poco en empezar a cantar. Dos días más tarde, pasada la una y media de la tarde, José Luis S.A., que comparte servicio con su compañero José Antonio C.G. en el 'Zeta 57', se pone a hablarle del «hijoputa ese, el gordo del otro día, lo veo con la gorra mirando entre los coches... Se ve que no le han dado bien».
-José Antonio C.G.: «Está muy chulo».
-José Luis S.A: «Le vamos a dar una de éstas... que se va a cagar»
-José Antonio C.G.: «Le vamos a dar una en condiciones, ¿eh?».
-José Luis S.A: «El sábado que viene voy a coger una goma, que ya estoy hasta el capullo de no tener goma, da igual el primero que se deje una goma que me la quedo, y con las mismas hacerle el rodaje al gordo ese».
-José Antonio C.G.: «Y empezar a tirarle sartenazos donde pillemos»
-José Luis S.A: «A las rodillas»
-José Antonio C.G.: «Tío, ahí. Con el gordo ese vamos a disfrutar».
El 19 de junio, unos minutos después de la una de la madrugada, la misma patrulla identifica a un joven por estar consumiendo droga en la vía pública. El micrófono registra con claridad cómo José Luis S.A. vuelve a tomar la iniciativa.
-«Chacho, ¿tú que crees? ¿Que somos gilipollas? ¡Ponte ahí!».
E inmediatamente después, el chasquido de un bofetón y el grito que surge de la garganta del chaval.
- «Eso por decirme que no llevas na. ¿Llevas algo más? Conforme sigas sacando pues te vamos a... a ir dando ya. Al mismo compás».
Su compañero bromea instantes más tarde. «¡Le has dado un gomazo que pa qué!».
- «Le he dado un tortazo. ¡Si no llevaba goma!».
- «Ahhh, es verdad. Pues ha sonado a gomazo». Y a otro asunto, que la noche es larga.
A las tres menos cuarto de la mañana José Antonio le pide que se dirija hacia donde tiene su vivienda particular, pues hay un chorizo por la zona que no deja de reventar trasteros y garajes. «Lo mato a palos. Si lo pillo cerca del Mercedes muere», advierte. «Cojo las balas estas que me ha dado mi padre...».
- «Claro, coges el revólver, te iba a decir yo ahora, y aquí no ha pasado nada».
-«Y aquí no iba a pasar ni plas. Del nueve corto quiero yo balas, si tienes tú por ahí», insiste José Antonio.
- «Tengo pocas... la furgoneta. Vamos a probarlas ya. ¡Pa, pa, pa, pa!».
Sus compañeros del 'Zeta 54', José Carlos M.L. y Gregorio Javier G.M. no se quedan atrás. El día antes, el 18, han estado bromeando sobre un negocio que sueña con poner en marcha el segundo, y en el que José Carlos M.L. se encargaría de la seguridad.
-Gregorio Javier G.M.: «¡Eso sí, no quiero detenidos!».
-José Carlos M.L.: «¡No quiero prisioneros! ¡Todos muertos!»
-Gregorio Javier G.M.: «¡Hay un mar estupendo! Todo lo que rodea mi castillo...»
-José Carlos M.L.: «¡El mar se lo bebe todo!».
-Gregorio Javier G.M.: «No quiero que me contéis que habéis matado a alguien. Es una cosa que no quiero saberla».
-José Carlos M.L.: «No te preocupes. ¡Confía en el compi!».
-Gregorio Javier G.M.: «Bueno, sí, me gusta. Me gusta saberlo. Jajaja».
Los investigadores vinculan inmediatamente la conversación con lo ocurrido en Cala Cortina en la madrugada del 11 de marzo. Eso de «el mar se lo bebe todo», se dicen, no parece una mera referencia poética.
Se descubren las escuchas
Micrófonos y localizadores GPS colgando del techo
Con solo sumar dos y dos, los agentes investigados tuvieron que ser conscientes de que estaban en el punto de mira en el preciso momento, ocurrido en el turno de la madrugada del 22 de agosto, en que unos compañeros realizaron un hallazgo tan casual como sorprendente: un micrófono y un localizador GPS instalados en el falso techo de uno de los radiopatrullas. Los policías de servicio esa noche no tardan en encontrar otros dos dispositivos idénticos en sendos coches. Tres aparatos de escucha para tres 'zetas', precisamente aquéllos que se habían dado cita en Cala Cortina el 11 de marzo.
La investigación ya ha dado de sí todo cuanto podía dar. Solo queda echarle el cierre y ponerle un lacito.
A primera hora del lunes, 6 de octubre, los seis agentes de la escala básica, integrantes de los radiopatrullas 'Zeta 54', 'Zeta 56' y 'Zeta 57' son arrestados por sus propios compañeros como sospechosos de delitos de homicidio/asesinato, detención ilegal y, en tres de los casos, de tenencia ilícita de armas.
Todos ellos admiten haberse comportado irregularmente, haber actuado como nunca lo hubiera hecho un buen policía, pero niegan haber matado a Diego. Sostienen que salió corriendo aquella noche y que no volvieron a verlo. Y que luego callaron por miedo.
La titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Cartagena, María Antonia Martínez Noguera, ordena el miércoles su ingreso en prisión con un auto en el que enumera hasta once indicios que les señalan como presuntos autores de la muerte de Diego Pérez. De ese vecino de Las Seiscientas, de ese pobre desgraciado, que una noche temió ser asesinado y que, siniestra paradoja, acabó hallando la muerte tras requerir la ayuda de quienes debían haberlo salvado.


martes, 22 de octubre de 2013

Polícias denuncian adiestramiento a antidisturbios para disparar directamente a los ciudadanos

Polícias denuncian adiestramiento a antidisturbios para disparar directamente a los ciudadanos

(http://proyectgoliath.wordpress.com/2012/11/29/espana-policias-denuncian-adiestramiento-a-antidisturbios-para-disparar-directamente-a-los-ciudadanos/)

El Sindicato Unificado de la Policía (SUP) remitio el jueves (29 /11/2012) una carta al entonce ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en la que denunciaba que “un responsable de las Unidades de Intervención Policial (UIP) ha instruido a los antidisturbios para que disparen pelotas de goma directamente a los ciudadanos y no contra el suelo como establece el protocolo.”

Según el escrito, algunos miembros de distintas UIP estaban realizando el proceso de reciclaje ordinario en el centro de entrenamiento de Linares (Jaén) donde el jefe de estas unidades “insistió permanentemente en que había que ser más contundentes y manifestó su disconformidad con lo ‘blandas’ que son dichas unidades en algunas de sus actuaciones”.
El SUP cree que “fruto de esas instrucciones erróneas tres escudos de protección resultaron rotos por el impacto de pelotas de goma, de lo que cabe concluir que se dieron instrucciones de vulnerar el protocolo de actuación no disparando al suelo sino directamente a los escudos para que en el futuro se haga sobre los ciudadanos”. Además, en el marco de este entrenamiento añade la nota que ocho miembros de las UIPs resultaron heridos de distinta consideración.
Las instrucciones impartidas y el desarrollo del reciclaje es una barbaridad que pretende establecer prácticas de actuación ilegales y peligrosas para los ciudadanos, pudiendo conducir a lamentables consecuencias en el futuro tanto con graves lesiones físicas para las personas como en desprestigio del Cuerpo Nacional de Policía”, advierte este sindicato policial.
El SUP acusa al Gobierno, al ministro, al director general de la Policía, Ignacio Cosidó y algunos mandos policiales de estar actuando “desde la estrategia de que la Policía sea el escudo, soporte y receptora de una parte del gran malestar social existente por las políticas que aplica el Gobierno”. “Sólo así cabe entender determinadas actuaciones, y ya solo falta que instruyan a los miembros de las UIPs para que actúen al margen del protocolo en los conflictos sociales”.
Esa misma nota pregunta al ministro:”¿Está usted y su Gobierno buscando un muerto en España, sea ciudadano o policía, que distraiga la atención y justifique actuaciones futuras de más contundencia hacia quienes se manifiestan contra su Gobierno?”.




lunes, 26 de noviembre de 2012

Año Mariano,Por Javier Gallego


Año Mariano
Por Javier Gallego
Se ha cumplido el primer Año Mariano y ha habido de todo menos milagros, excepto el milagro de conseguir que casi nos olvidemos de lo incompetente que fue Zapatero porque Rajoy es otro tanto. Ha sido solo un año con Mariano pero se nos ha hecho muy largo porque han tenido tiempo de quitarnos lo que habíamos ganado en treinta años. Ha sido un año Mariano pero de 1974. Ha sido un año de engaños y decretazos, de ordeno y mando, de recorto y pego, de amnistías fiscales, rescates bancarios y desahucios. Ha sido un año Mariano pero no se nos ha aparecido la Virgen, se nos ha aparecido un ángel exterminador. Ha sido un año para olvidar pero para que no nos olvidemos en la vida de cuánta vida nos pueden robar en un año. Vamos a recordarlo.
Año Mariano, porque yo lo valgo. Mariano es muy mariano. Vamos que creyó que era la Virgen, que aparece y hace milagros. Rajoy pensó que bastaba con que él apareciese en la Moncloa para que bajara la prima de riesgo, acabase el desempleo y fluyese el crédito bancario. “Cuando yo gobierne bajará el paro”, dijo ufano. Porque yo lo valgo. Más de seis millones de parados hoy lo están recordando. Así se presentó a las elecciones, como un anuncio de champú, dándole jabón a los votantes y haciendo mucha espuma que se deshizo el primer día de mandato. Al segundo día vimos que no se había preparado para gobernarnos solo para ganar el cargo. Y al tercer día, empezó a engañarnos.
Año Mariano, año de engaños. Donde había dicho digo, dijo que iba a subir los impuestos. Trató de engañarnos aún más echándole la culpa a un agujero presupuestario que le había dejado el anterior Gobierno. Pero no coló porque el agujero también estaba en los arcas autonómicas que los suyos llevaban tiempo administrando. La excusa de la herencia recibida le duró dos telediarios. De TVE que los tiene controlados. También había asegurado que no subiría el IVA porque es un impuesto nada igualitario y se lo ha terminado subiendo incluso a la cultura y el material escolar.Pan y circo, esclavos, o sea, Eurovegas. Y mientras a los amos que llevan años defraudando, les regaló una amnistía fiscal que en lugar de perseguir a los ladrones, los ha legalizado. Año Mariano, año de desfalcos.
Año Mariano, año de esclavos, precarios y falsos milagros. A los pobres nos prometió los milagros de Fátima y resulta que se refería a Fátima Báñez. Nos prometió el milagro de la recuperación económica y la creación de empleo pero el único milagro de Fátima que hemos visto es la multiplicación de los parados de la ministra de Empleo. Su reforma laboral ha sido una demolición. Ahora en lugar de 5 millones de parados, tenemos 6 y pico. Sale tan barato despedir que a los empleados ya no los echan de uno en uno sino de ERE en ERE. Como dijo Andrea Fabra, que se jodan. Ahora además van a cobrar menos subsidio de paro. Menos mal que a los desempleados les queda Fátima, la ministra, que recientemente encontró la solución para ellos: se encomendó a la Virgen del Rocío “para crear trabajo”. Ole y ole. A dios rogando y con el mazo dando.
Año Mariano, a Dios rogando y con el mazo dando. Cuando echas tanta gente a la calle, es normal que la gente se eche a la calle a protestar. A Mariano y a los suyos no le gustan las manifestaciones que no han convocado. Prefieren modular el volumen de la gente hasta hacerla callar. Las manifestaciones ruidosas venden mal la “marca España” que su Gobierno está obsesionado en exportar como si España más que un país fuera un cartón de leche. En realidad,la marca España es una marca de leche. Es la marca que te deja en el cuerpo la leche de un policía nacional. Porque yo lo mando.
Año Mariano, ordeno y mando. En la calle, el Ejecutivo gobierna a porrazos. En el Parlamento, a decretazos. Han dejado el Congreso más inservible que el Senado. Cada viernes, el Consejo de Ministros anuncia un sablazo, un bajonazo a la Educación, a la Sanidad, a la investigación, al fomento del empleo, a la cooperación, al ciudadano en general. A los niños en el colegio ya no les amenazan con llevarles al consejo escolar sino al consejo de ministros. Ese elenco ministerial es para echarse a temblar. Cuando no es Wert el que te quiere españolizar, es Gallardón el que te pone a parir o De Guindos y Montoro, tanto monta monta tanto, los que te montan por detrás. No es un consejo de ministros, es un consejo de guerra. Y en esta guerra, cada día hay más bajas.
Año Mariano, desahucios, suicidios y rescates bancarios. En esta guerra hay dos bandos: los bancos y todos los demás. Los segundos hemos rescatado a los primeros aunque nos disparan con hipotecas abusivas, preferentes y desastres financieros. No podemos dejar que caigan, dicen que para evitar que caigamos nosotros. Pero nosotros ya estamos por los suelos. Algunos aplastados en el asfalto. Se han suicidado porque iban a ser desahuciados. Más bien los han tirado por la ventana de un “lanzamiento hipotecario”. Han tenido que morir dos personas para que el Gobierno de Mariano haga un decretillo muy insuficiente para detener unos pocos desalojos. Han puesto un parche a los desahucios. Se lo ha puesto en los ojos para no tener que verlos. 
Al que tampoco vemos es al presidente. Con semejante balance, no me extraña que las apariciones marianas de Rajoy en el Congreso y en los medios sean tan escasas como las apariciones de la Virgen. Y tan poco creíbles. 
Así ha sido el primer año Mariano por más que lo niegue Marhuenda. Tres más como éste yo no sé si los aguanto. Hoy empieza el segundo año. Que dios nos pille confesados.
http://www.eldiario.es/zonacritica/Ano-Mariano_6_71452859.html


viernes, 27 de mayo de 2011

NO A LA BRUTALIDAD POLICIAL

SI NO TE HAS "INDIGNADO" AÚN...
Indignats | Desallotjament de la Plaça Catalunya


FUENTE:http://paparolingaradio.blogspot.com/2011/05/wont-get-fooled-again.html
(Con permiso de Javi y su excelente blog)

No seremos engañados nuevamente

Estaremos luchando en las calles
con nuestros niños a nuestros pies,
y la moralidad que ellos cultivaron se habrá ido
y los hombres que nos impulsaron
están sentados juzgando todo lo malo,
deciden y el rifle es quién canta la canción.

Inclinaré mi sombrero a la nueva constitución
y haré una reverencia para la nueva revolución,
sonreiré y reiré a los cambios por todas partes
tomaré mi guitarra y tocaré…
igual que ayer,
entonces me arrodillaré y rezaré…
no seremos engañados nuevamente.

El cambio, tenía que venir
lo supimos todo el tiempo,
fuimos liberados del corral, eso es todo
y el mundo simplemente luce igual,
y la historia no ha cambiado
porque los estandartes ondearán en la siguiente guerra.

Inclinaré mi sombrero a la nueva constitución
y haré una reverencia para la nueva revolución,
sonreiré y reiré a los cambios por todas partes
tomaré mi guitarra y tocaré…
igual que ayer,
entonces me arrodillaré y rezaré…
no seremos engañados nuevamente.
¡No, no!

Me mudaré y con mi familia a mi lado,
si ocurriese que nos dejasen medio vivos,
tomaré todos mis documentos y sonreiré al cielo
aunque sepa que los hipnotizados nunca mienten…
y tú ?.....

Siiiii…..

No hay nada en las calles,
que me parezca diferente
y los eslogan serán reemplazados… a propósito,
y los que militaban en la izquierda
ahora militan en la derecha,
y las barbas han crecido más largas durante la noche.

Inclinaré mi sombrero a la nueva constitución
y haré una reverencia para la nueva revolución,
sonreiré y reiré a los cambios por todas partes
tomaré mi guitarra y tocaré…
igual que ayer,
entonces me arrodillaré y rezaré…
no seremos engañados nuevamente.
¡No, no!

¡Siiii…!

Conoce al nuevo jefe…
igual al anterior jefe.

The Who - Wont Get Fooled Again

DESENCHÚFATE!!

<b>DESENCHÚFATE!!</b>
(Fotografía:El mejillón suicida)